jueves, 19 de mayo de 2011

¡¡Que bonito¡¡ ¡¡¡Que bonito¡¡¡ erase una vez la democracia

Estamos viviendo historia. Sin duda, un aire de libertad recorre muchos lugares del mundo y nuestra Puerta del Sol y sus correligionarias en Barcelona, Sevilla, Murcia, Santiago, Bilbao, León y tantas otras en nuestro país, se unen un grito unánime: estamos hartos. Esta ola de aire fresco nos hace sentir que estamos vivos que queremos ser protagonistas de nuestra historia y que el sistema sencillamente no responde a nuestras espectativas. La cacareada refundación del capitalismo se ha convertido en un viaje al pasado con pérdida de derechos, donde pagan los de siempre y donde lo público se utiliza para sanear a los que nos han llevado a la ruina. Por eso es el momento de decir basta ya de cercenar derechos, de recortar salarios, de ahogar esperanzas y romper proyectos de vida. La utopía es posible con un reparto justo de las cargas, penalizando a los culpables y no a las víctimas de sus incompetencias y malas artes. Necesitamos una democracia sin corsés, sin listas cerradas con democracia interna y con leyes que no coarten los votos de los que discrepan en un mar de "mayorías" en ocasiones de conveniencia política y no social. 
Estamos indignados y queremos una alternativa social que apoye a las personas más débiles y dé esperanza a los que se esfuerzan por mejorar pero son ahogados por los "mercados" que despilfarran y aplican la ley del embudo con la parte "chica" siempre para los mismos. 
Si un sistema no protege a los más necesitados y promueve la talasocracia egoísta de los poderes fácticos, si no es capaz de darnos soluciones reales, el sistema no sirve y la voluntad popular debe cambiarlo. 
El Estado democrático no es un mecanismo de mercado y por tanto sino sirve para dar beneficios sociales y amparo a sus miembros sencillamente no funciona y hay que repensarlo.    
JV
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