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lunes, 28 de marzo de 2016

Un paseo por Viena, algunos detalles para disfrutar

 En el Ring, el anillo de la burguesía vienesa, encontramos el Rathausplatz (Plaza del Ayuntamiento). Un edificio neogótico que tiene su encanto y dónde en Navidad se coloca uno de los grandes mercados navideños de la ciudad.
 Los neos están presentes en toda la arquitectura y el urbanismo vienes, aquí tenemos una eclosión neoclásica, el parlamento. Construido como un gran templo clásico cuenta con esta fastuosa fuente coronada con Palas Atenea, en versión crisolefantina, todo un deleite para los amantes de los déjà vu.
 Justo en frente se alza el complejo del Hofburg, el conjunto de edificios que conforman el palacio imperial. En la imagen Francisco I a caballo da paso a la gran biblioteca que él mismo promovió.
 Y como no la gran entrada al palacio presidido por esa gran cúpula y por la águilas bicéfalas que nos remiten a pasados imperiales de recuerdos ambivalentes.
 En el centro de la ciudad, en el Graben aparece la Columna de la Peste (1693) erigida por Leopoldo I para agradecer el fin de la epidemia, que causó 75.000 víctimas.
 En el detalle la Fé, que implora la ayuda de Dios con la cruz latina, y un querubín que, con un dardo de fuego, derrota a la peste, representada en una anciana de aspecto malvado.
 En la confluencia entre Pestsäule y Kärtner Strasse (artería comercial) se alza este edificio modernista con símbolos de la penosa cultura culinaria del fast food, al lado de la casa dónde Mozart compuso las bodas de Fígaro, paradojas de la historia (la bella y la bestia). También observamos el curioso tejado de San Esteban y el campario de aguja de 137 metros que los vieneses conocen con el apelativo de Steffl, Estebancito.
 Viena no sería tal sin su café Sacher. Un precioso lugar lleno de sabor y dónde se puede degustar su famosa tarta y su tés y licores. Una fructífera parada en el camino.

 Otro símbolo de Viena la iglesia de San Carlos Borromeo, todo un alarde constructivo.
 
 Los tranvias que recorren la ciudad y en particular el Ring, dan un sabor decimononico a esta bella ciudad, dónde se alzan majestuosos edificios...
 ......como este palacio de la Opera vienesa
 Este grandioso interior de la Prunksaal, el atrio barroco de la Biblioteca Nacional (1723-1726)
 ..que guarda en su interior 200.000 vólumenes procedentes de diferentes colecciones imperiales
 Bajo esta grandiosa cúpula con frescos de Daniel Gran, está una de las más amplias colecciones de escritos de Martín Lutero. Paradojas de la historia el conflicto Imperio-Papado y la Contrareforma dando cabida a un hereje, ¡¡que cosas¡¡.

 En la imagen Francisco I, como gran valedor de las letras. El poder ilustrado siempre un mal aunque documentado, no sería un mal ejemplo para nuestros actuales iletrados dirigentes.
 No podía faltar el Schönbrunn, el palacio de verano, con San Esteban al fondo. Un palacio con pocos atractivos pero con magníficas vistas.

Viena es también la Secessión ese movimiento hermano del Modernismo y del Art Nouveau que llenó la ciudad de espectaculares y singulares edificios. En esta imagen, el museo de la Secessión, diseñado por Otto Olbrich y que guarda entre sus tesoros el friso de Beethoven de Gustav Klimt.
 También la Majolica House de Otto Wagner, el gran maestro de la Secessión que está al lado otra de Loss, todo un recital burgues en barrios que hoy albergan curiosos mercados al aire libre.

 Reto cumplido, interior de la Majolica que hoy no es lo que fue.


 El paseo por la Secessión termina en la Stadtbahn de Karlsplastz, estación de metro, hoy en uso. Obra de Otto Wargner 1898-99
 Esta ciudad es también el recuerdo de esas fantásticas películas de espías de los años 60, como el Tercer Hombre. En ellas, el Prater de Viena es un símbolo ineludible y aquí estamos en este peculiar parque de atracciones con su noria...
 ....que hoy además de agradables recuerdos cinematográficos, sirve para cenas románticas y para observar unas estupendas vistas de la ciudad:



Acabamos nuestro paseo en Am Hof, una de las muchas plazas de Viena famosas por sus mercadillos dónde se puede adquirir de casi todo. Lugares que dan sabor y encanto a esta ciudad.
Fotos JV y Eugenia
JV

viernes, 15 de enero de 2016

El Castello Sforzesco, El Naviglio Grande y la Pinacoteca de Brera, últimos bocados milaneses

Esta fortaleza fue construida en 1368 por Galeazzo Il Visconti, el castillo de los Sforza fue ampliado en el siglo XIV por Gian Galeazzo y después por Filippo María, quien lo transformó en un espléndido palacio ducal. Fue parcialmente demolido en 1447, durante la República Ambrosiana. Pero Francesco Sforza, señor de Milán en 1450, y su hijo Ludovico El Moro convirtieron el castillo en una de las cortes más magníficas de la Italia renacentista, con invitados como Bramante y Leonardo da Vinci.
Una de las delicias que guarda el Museo de Arte Antiguo, incorporado a este magnífico complejo, es la Pietà Di Rondanini, se piensa que es la última obra de Miguel Ángel. En ella abandona la tendencia a las esculturas de más acusado porte para estilizar las figuras pero sin restar tensión a la obra con una impresionante curva dónde no sabemos quien sujeta a quién. El rostro de la Virgen es más sereno y soporta con dulzura a su hijo, ya adulto. Una obra cargada de fuerza y magnetismo.  




 También Leonardo nos dejó esta Sala delle Asse, con una iconografía peculiar que aún está en estudio. Se trata de una pérgola pintada en 1498, que fué pintada simulando estar al aire libre. La sala debe su nombre a las tablas (asse) que se cree recubrían las paredes.
Visitamos el lugar en plena fiesta de San Ambrosio y un inmenso mercadillo rodeaba la fortaleza.

 Las diferentes puertas de entrada marcan la grandiosidad y fuerza de esta fortaleza


El plano de la época de Ludovico el Moro, muestra las innovaciones de la arquitectura militar.

La gran explanada central da paso a El Cortile della Rocchetta, último refugio para los asedios. Sus tres soportales, antiguamente decorados con frescos, fueron realizados por Filarete, Ferrini y Bramante:
La reconstruida torre de Filarete, siguió en su restauración el modelo original.
En la torre Castellan conservaba Ludovico El Moro su tesoro, custodiado por una figura de Argos en un fresco de Brramante.
Está fortaleza guarda los llamados Musei Civici, con colecciones de muebles, artes aplicadas y también una interesante pinacoteca:




Las ruinas de la Porta Vercellina muestran su gran fortificación que protegía la puerta de 
Santo Spirito

Llegamos a los Navigli que formaron hasta el siglo XIX, el distrito portuario de Milán. El sistema de esclusas, que hoy se puede visitar, permitía a los barcos navegar entre los canales en niveles diferentes. Esto permitió en el siglo XIV transportar el mármol de Candoglia para el Duomo. En el siglo XV, Ludovico El Moro con la ayuda de Leonardo, mejoró estos canales, lo que posibilitó la llegada de sal y carbón y la salida de artesanía y telas.
Red de canales
Hoy es una zona llena de bullicio y plagada de restaurantes dónde se puede disfrutar de la auténtica cocina milanesa.
Es un barrio plagada de corralas con el típico amarillo milanés y con sus clásicos balcones corridos. En esta zona abunda las tiendas y los talleres de antigüedades. En las antiguas barcazas hoy hay clubes nocturnos.

En el camino de sirga encontramos el Vicolo dei Lavandai, donde las mujeres lavaban la ropa sobre estos poyetes cubiertas por estas estructuras de madera.

 
La Pinacoteca de Brera se encuentra albergada en el edificio homónimo, un antiguo convento del siglo XIV de la orden de los Humillados. La Pinacoteca es el museo principal de Milán, y uno de los más importantes del mundo por su prestigiosa colección de pinturas antiguas y modernas. La colección proviene de la concentración en este edificio de las pinturas requeridas a las iglesias y los conventos en la época de Napoleón. Al igual que en Venecia y Boloña, esta galería de arte tenía específicos objetivos didácticos bajo la dirección de la Galería de Bellas Artes.
La importancia de Napoleón y del movimiento republicano y nacionalista que promovió queda reflejada en esta estatua dónde aparece como Marte pacificador.
 Una obra que admiro desde mis tiempos de estudiante. Nunca olvidaré este gran escorzo de Mantegna realizado en 1480 y que sorprende además por su iluminación y su fuerza trágica además de una técnica realmente impresionante. Es un cuadro que siempre soñé en ver directamente y disfrutarlo como se merece.

Estos Desposorios de la Virgen que Rafael realizó en 1540, es una obra cumbre de la pintura. Aún hoy la utilizo para explicar a mis alumnos la perspectiva y la perfección en una obra artística.
 
No obstante, hay más tesoros como esta obra maestra de Tintoretto, dónde se narra el hallazgo del cuerpo de San Marcos, su intensidad, el tratamiento de la luz y el manejo de la perspectiva hacen de ella una obra clave.
 Retablo Montefeltro
En él Piero della Francesca pintó esta obra maestra en 1475 para Federico da Montefeltro, duque de Urbino que aparece retratado con armadura milanesa. Llama la atención la postura del niño dormido y la compañía de seis santos. Destaca la bóveda de casetones de claro sabor renacentista y el huevo de avestruz que pende del mismo. Parece más una escena palaciega que religiosa y esto también nos adentra en los esquemas del humanismo
 Este San Jeronimo penintente de José de Ribera, nos muestra el tenebrismo con el juego de luces y sombras sin olvidar la temática contrarreformista frente a la vanidad de la vida burguesa. Toda una declaración de intenciones.
Toda la intención también en esta obra: Fiumana de Pellizza da Volpedo, dónde la lucha obrera y los movimientos de reafirmación proletaria cobra todo el sentido. Para mi esta obra me recuerda siempre a Novecentto y su trágica narración de estos momentos de la historia en Italia.
"La ciudad se levanta" Umberto Boccini. 1910

Pelea en la Galeria de Boccioni 1910, colección Jesi 


El Futurismo y sus autores también nos retrotraen a momentos históricos complejos como fue el ascenso de los movimientos fascistas que estos autores, no siempre desde la consciencia, ayudaron a construir con su rupturismo con "lo antiguo", "lo lento" que no siempre es garantía de éxito. Tradición y revolución deben sintetizarse no confrontarse.

Fotos JV y Eugenia
JV