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miércoles, 9 de febrero de 2011

La belleza de la fealdad. Donatello en el Museo de la Opera del Duomo

Siempre vinculamos arte con belleza, pero no siempre este axioma es cierto. Muchas obras de arte son magníficas muestras de que la fealdad puede convertirse en una bella obra de arte. La Magdalena penitente de Donatello es un ejemplo único de esta realidad.
Vinculamos siempre a este universal artista con obras como las recogidas en estos paneles de la Cantoria, donde dulces y sutiles figuras pueblan escenas cargadas de inocencia y belleza.


Pero la carga emotiva, en su crudo realismo de esta Magdalena penitente, es para mi un referente de que el concepto de arte es muy subjetivo y en muchas ocasiones tiene que ver con tus sensaciones hacia la obra que admiras. Es en definitiva el espectador el que da el último sentido a la obra al sentirla y percibirla según sus criterios de belleza o percepción de lo artístico.

Esta talla de madera polícromada fue siempre para mi objeto de deseo, durante años he soñado con verla en directo y este año por fin he tenido el honor de tenerla ante mi: mis expectativas se han cumplido. Es una obra llena de fuerza y tensión que relata como ninguna otra esa doble lectura que se puede hacer sobre esta mujer y su papel en la historia de una de las religiones más extendidas del mundo.

Su tensión puede marcar la controversia vivida por este personaje, siempre conflictivo, en su dimensión y función dentro del devenir de una moral que ha tenido lecturas diametralmente opuestas en cuanto a su papel.

El profeta ABAKUK, es otra muestra de esa phatos que aparece en algunas obras y que nos muestra la fealdad como un activo artístico. Visto en directo, no termino de entender su mote lo zuccone (cabezota), ya que precisamente este personaje tiene todo menos mucha cabeza.

En fin que son muchos los tesoros que guarda la Opera del Duomo, pero debo reconocer que estas dos obras junto con la Piedad de Miguel Ángel (de la que hablaremos), fueron mi aliciente principal para conocer este magnífico museo.
Fotos JV y Eugenia
JV

domingo, 16 de enero de 2011

Oficios en terracota, el Museo de la Opera del Duomo en Florencia


Estos interesantes paneles de terracota, con relieves de Andrea, Nicolas y Nino Pisano, Gino MIcheli da Castelo y otro autores com Maso di Banco han decorado durante mucho tiempo diferentes paramentos del Campanile de Santa Maria del Fiore. Hoy existen reproducciones y los originales se encuentran en el Museo de la Opera del Duomo. En ellas podemos observar una gran cantidad de actividades y disciplinas relacionadas con diversos oficios y trabajos que son una muestra de gran valor para la historia social.
Los instrumentos musicales

La arquitectura

¿sastre?

La taberna o la elaboración de los vinos

Un poco de geografía

Los maestros constructores

 Las tiendas
Los talleres de tejidos

Los yugos de bueyes arando el campo

El matemático

Del herrero trabajando en el yunque

La escuela

El escultor

¿La oratoria?

¿Banqueros?
Fotos JV y Eugenia son ampliables
JV

sábado, 15 de enero de 2011

Rincones florentinos: Santa Felicita

Es Florencia un lugar de grandes obras, pero también tiene sus pequeños rincones que atesoran joyas como esta pequeña iglesia, auténtico sancta sanctorum con una continuidad de templos que abarca desde el siglo IV hasta el XVIII. Alberga en su interior dos bellos frescos de Jacopo da Pontormo que os quiero mostrar:

El magnífico Descendimiento de Pontormo es un bello aliciente para visitar esta pequeña iglesia en el Oltrarno
Detalles

El otro gran fresco la Anunciación engalana otro de los muros:

En este detalle vemos una de las características de estos frescos, el uso de colores extraños e intensos: verde claro, rosa brillante, melocotón y dorado.
Por último un detalle de los tondos que decoran las pechinas de la cúpula y que representan a los cuatro evangelistas:

Podéis ver un documentado análisis de alguno de estos cuadros en el blog del maestro Vicente, ver:

Espero que os guste, como siempre las fotos son ampliables para ver en detalle.
Fotos JV y Eugenia
JV

lunes, 3 de enero de 2011

El Cenáculo de Santa Apolonia, una joya escondida de Florencia

Florencia es una ciudad de sueño, pero quizás lo que la hace aún más increíble es que guarda pequeños tesoros, conocidos por los que tienen más afición pero que pueden sorprender a los menos aficionados. Este es el caso de este coqueto cenacolo, situado en la zona norte del casco antiguo y concretamente en la Vía XXVII de Aprile, nº 1, sinceramente es un lugar tranquilo y donde se puede disfrutar casi en soledad de una magnífica obra maestra.

Este cenáculo, es el lugar donde los monjes o monjas se reunen para comer y que nosotros conocemos mejor por el nombre tradicional de refectorio. Esto explica en parte la elección de la obra, la Última Cena, que se pintaba en la pared principal de este lugar.

El Cenáculo de Santa Apolonia, en Florencia, forma parte del antiguo monasterio de las monjas Benedictinas Observantes de Santa Apolonia y fue construido en 1339. En el siglo XV, el monasterio fue objeto de una importante restauración que incluyó la construcción del refectorio, una gran sala de planta rectangular con bóveda de casetones y ventanas en uno de sus muros. La obra corresponde a Andrea de Castagno quien la pintó en 1447. Podemos afirmar que esta obra es el primer cenacolo renacentista de Florencia y por ello tiene un gran valor artístico para entender la pintura florentina del Renacimiento. El trabajo con la perspectiva es realmente de gran interés dando lugar a una composición muy geométrica y los rostros y gestos han sido estudiados al detalle para conseguir un gran dinamismo en la escena, sin embargo, en conjunto, los personajes parecen inmóviles, como detenidos en el espacio. La utilización de ricos y variados mármoles en la pared del fondo, acentúan el efecto dramático, destacando especialmente la intensidad cromática de los paneles que enmarcan las figuras de Cristo y Judas, de tonalidades violentas y contrastadas.


La utilización de la perspectiva y la recuperación de los ambientes clásicos quedan claramente de manifiesto en este detalle.

Esta imagen resulta especialmente interesante vemos a Cristo que mira a San Juan que aparece dormido a la derecha, a la izquierda San Pedro y Santiago, como vemos el detalle en el trabajo de los rostros es realmente muy detallado y preciso mostrando rasgos de cada uno de los personajes. La fuerza de los mármoles y contraste con el mantel generan un efecto de perspectiva muy acusado.  
Resulta de especial interés la figura de Judas sentado en primer plano que rompe el equilibrio de la obra al quebrar la franja blanca del mantel, aumentado con ello la idea de profundidad. Se le presenta de perfil , con cara de sátiro, que como sabemos es una criatura mitológica mitad hombre mitad carnero, utilizado con frecuencia en el Renacimiento para representar el mal.


En este detalle de San Andrés y San Bartolomé, vemos esa caracterización en los rostros, que nos acerca a la psicología de los personajes.
En el lado opuesto nuevamente la perspectiva y el trabajo con los mármoles y esa caracterización de los personajes con Tadeo sin barba y el de la mano en la cara que es Simón.
  
Pero es quizás Santo Tomás y su gesto de reflexión es que más se adecua esa profundidad en el mensaje de los personajes, su duda parece tener aquí su preludio. En cuanto a la fuerza de la obra sólo el fijarse en el trabajo de los pliegues de su túnica, nos sitúa la capacidad técnica de Andrea del Castegno.
Fotos JV y Eugenia
Como siempre las imágenes son ampliables al detalle.
JV

miércoles, 8 de diciembre de 2010

La Brancacci: Masaccio, Masolino y Filippino Lippi en el Oltrarno

Hay imágenes que uno no puede olvidar, son esas diapositivas que han marcado tu formación y tu crecimiento como persona y que siempre formaran parte de ti. Cuando uno tiene el privilegio de verlas en directo, una voz interior te dice: el esfuerzo mereció la pena, aquí estamos por fin tú y yo cara a cara. Animaros, aunque muchos datos parezcan estar en contra, sólo el esfuerzo y el trabajo os permitirán conseguir vuestros deseos y el goce es increíble, practicar.
En este paseo por una de las grandes capillas florentinas, dentro de la iglesia del Carmine, se puede disfrutar de una serie de frescos que muestran la evolución desde el arcaísmo de Masolino, pasando por el dramatismo de Masaccio para culminar con la síntesis de Lippi, dicho con todas las cautelas Vicente.
 
La expulsión de Adán y Eva. Masaccio demostró en este cuadro su capacidad para captar las emociones. En los rostros de los protagonistas esta grabada, la aflicción, la vergüenza y el peso de la culpa.
 
Masolino trató el tema desde una perspectiva bien distinta, el detalle y como dicen los expertos el arcaísmo son claves en esta imagen.



El Tributo, muestra las figuras estilizadas de los frescos de Massaccio

 
Detalle de San Pedro

Detalle de Cristo

 
S.Pedro curando a los enfermos, dicen los que saben que el retrato realista que hace Masaccio de los mendigos y lisiados fue revolucionario en su tiempo 

La limosna de S. Pedro y S. Pablo


S. Pedro bautizando neófitos

Curación del hijo del Emperador, en el lado derecho S.Pedro habla ex cathedra (Masaccio)


S. Pedro predicando (Masolino)

Crucifixión de S. Pedro (Filippino Lippi)


Varias excenas en la parte superior Curación del tullido y S. Pedro seguido de S. Juan resucitando a Tabitas (Masolino y Massacio). En la parte inferior  la citada Crucifixión y S. Pedro y S. Pablo ante el Procónsul (F. Lippi)


La liberación de San Pedro de Lippi


Vista general de la capilla


La iglesia y un tio feo que pasaba por allí


Fotos JV y Eugenia
Como siempre podéis ampliar y ver en detalle todas las fotos.