Mostrando entradas con la etiqueta Epígrafes 2º Bachillerato. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Epígrafes 2º Bachillerato. Mostrar todas las entradas

domingo, 1 de diciembre de 2013

TEMA 10.- LA ESPAÑA DEL SIGLO XVIII


Mis vasallos son como los niños: lloran cuando se les lava. Carlos III

10.1.- La guerra de Sucesión y el sistema de Utrecht
Carlos II murió (1700) sin descendencia, dejando el trono español a Felipe de Anjou (futuro Felipe V), nieto del rey francés Luis XIV, a cambio de  renunciar a sus derechos al trono francés.
Al aprobar el parlamento francés la opción de Felipe V al trono de Francia se forma una coalición de países europeos (Austria, Inglaterra, Holanda, Saboya y Portugal) para impedirlo, nombrando al archiduque Carlos de Austria candidato al trono español. Se trataba de un conflicto sustentado en la fortaleza que los Borbones adquirían en Europa y el peligro que ingleses y holandeses veían con ello a su hegemonía. La sucesión al trono español pasaba así de ser un problema interno a convertirse en un problema de política internacional y de los equilibrios que la sustentaban.
Al iniciarse la guerra, Felipe V cuenta con el apoyo de Francia y Castilla (favorable al centralismo francés, con excepción de la gran nobleza), mientras que los coaligados cuentan con el apoyo de Aragón y Cataluña. Los motivos de este apoyo son diversos, por un lado Cataluña no olvida los desmanes de las tropas francesas cuando apoyaron su revuelta de 1640, existía un gran temor a perder sus instituciones y privilegios antes las tendencias centralizadoras y uniformizadoras de la nueva monarquía. Se desencadenó con ello una guerra civil que duró una década.
La guerra termina en el 1711, debido a la muerte del emperador austriaco José I, lo que provocó una salida negociada al conflicto, pues el archiduque Carlos hereda el trono de Austria y los coaligados cambian de estrategia ante una posible hegemonía austriaca  Podemos afirmar que los Borbones triunfaron en España, pero perdieron en Europa.
Por los tratados de Utrecht (1713) y Rastadtt (1714) se acepta a Felipe V como rey de España a cambio de su renuncia al trono francés, la cesión de territorios (Inglaterra recibe Gibraltar y Menorca, Austria los territorios de Italia y los Países Bajos) y concesiones mercantiles (Inglaterra recibe el asiento de negros – importación anual de 4.800 esclavos africanos a las colonias españolas – y el navío de permiso, envío anual de un navío inglés de 500 toneladas para comerciar con las colonias españolas).
Pese a los acuerdos Barcelona y otras ciudades de Cataluña se resisten a la ocupación y se inicia un sitio de catorce meses a la ciudad. El 11 de septiembre de 1714, las tropas de Felipe V toman Barcelona, con drásticas consecuencias que implican el fin de su nivel de independencia que había mantenido durante siglos.


10.2 Cambio dinástico. Los primeros Borbones
Los primeros Borbones, Felipe V (1700-1746), Luis I (1724- reinó 7 meses por abdicación de su padre y que tras su muerte recuperó la corona hasta 1746) y Fernando VI (1746-1759) trataron de establecer en España un modelo de monarquía inspirada en la Corte del Rey Sol, Luis XIV de Francia, desde el punto de vista administrativo y también estético (un buen ejemplo lo constituye el Palacio Real de Madrid, replica de Versalles). Su concepción del poder es el absolutismo, el monarca es absoluto y constituía la encarnación misma del Estado: de él era el territorio y de el emanaban las instituciones. Su poder era ilimitado, era fuente de ley, autoridad máxima de gobierno y cabeza de la justicia.

Los (primeros) Borbones aplicaron una política centralista y de gran uniformidad en el plano político y administrativo por medio de Los decretos de Nueva Planta, en los que los reinos de Aragón (1707), Mallorca (1715) y Cataluña (1716) pierden sus fueros y particularidades políticas y judiciales, pasando a regirse por las leyes y Cortes de Castilla. (Sólo mantiene los fueros navarros y vascos por su lealtad durante la guerra). En su concepción política asumieron la labor de unificar y reorganizar, a su criterio los diferentes reinos peninsulares. Se puede afirmar que tras siglos de intentos fallidos en este momento se conforma una verdadera unidad del territorio en lo político, económico, social y jurídico. El estado español se ha conformado y consolidado con su política.


10.3.- Reformas en la organización del Estado. La monarquía centralista
Nueva administración Central. El rey ostenta la soberanía sin ninguna limitación, heredada del absolutismo francés (concentra los tres poderes: legislativo, ejecutivo y judicial).  Todo el territorio constituyó una única estructura de carácter uniforme.
Las Secretarías de Estado sustituyen a los viejos Consejos. En 1714 se crearon las de Asuntos Extranjeros, Asuntos Eclesiásticos y Justicia, Guerra y Marina y en 1754 se creó la de Hacienda. Los secretarios eran nombrados y destituidos por el rey, de él dependían y a él rendían cuentas. Entorno a ellos se generó una estructura de funcionarios encargados de la administración de las secretarias y de la ejecución de las órdenes del rey.
Se mantiene el Consejo de Castilla que se constituyó como el órgano esencial de gobierno del país, ejercía funciones consultivas, tenía facultades legislativas y judiciales y actuaba como Tribunal Supremo de Justicia.
Cortes: sólo permanecen las de Castilla, controladas por el rey. Su función principal será la de tomar juramento al heredero de la Corona. Con la integración de las aragonesas se convierten en las Cortes de España.
La Administración territorial: las provincias sustituyen a los antiguos reinos. Los capitanes generales sustituyen a los virreyes (los virreinatos se mantienen en América). Los capitanes tenían atribuciones militares y administrativas.
Las Reales  Audiencias son órganos consultivos y judiciales presididos por el capitán general. La institución de los corregidores castellanos se extiende por todo el territorio nacional, para el control de las principales ciudades.
En general la mayoría de las reformas consistieron en extender instituciones castellanas al resto del Estado. La excepción la constituyó la implantación de una nueva figura de inspiración francesa: el intendente de provincia es el encargado de la promoción económica y social de la provincia. Dependía directamente del rey, gozaban de amplios poderes y tenían como misión principal la recaudación de impuestos y la dinamización económica del país: controlar a las autoridades locales, cuidar de las Reales Fábricas, impulsar el desarrollo de la agricultura y la ganadería, levantar mapas, realizar censos, atender al urbanismo de las ciudades.
La administración local. Los municipios pierden autonomía. Los alcaldes controlan el abastecimiento de las ciudades y  el cumplimiento de  las ordenanzas.
Los Borbones tuvieron claro desde un primer momento que pese a todo, la reforma más importante era la de Hacienda. Era necesario implantar un sistema impositivo que procurará que todos los habitantes pagaran en función de su riqueza, incluidos los privilegiados (nobleza y clero). Aprovechando el derecho de conquista intentaron poner en marcha esta reforma en Aragón. Se crearon impuestos que buscaban esta política: el equivalente en Valencia, la única contribución en Aragón, la talla en Mallorca y el catastro en Cataluña (se trata en general de impuestos que gravan el conjunto de los bienes, incluidos los inmuebles y otros de los que se pudiera disponer).
Era una cuota fija que se repartía de forma proporcional para todos los habitantes, su éxito en Cataluña hizo que se intentara extender a toda España (Catastro de Ensenada 1750-1753), pero las resistencias de los privilegiados impidieron su aplicación.

10.4- La práctica del despotismo ilustrado: Carlos III
Gran parte de la segunda mitad del siglo XVIII se encuentra dominada por la figura de Carlos III, considerado como el rey ilustrado por excelencia que aplica las ideas del despotismo ilustrado (Todo para el pueblo pero sin el pueblo) de moda en Europa y cuyas bases son el uso de la razón, el estudio de la naturaleza, el progreso y la felicidad.  Entre ellas destaca una mayor racionalización de la economía en sus distintos sectores: agricultura, publicación del informe de Jovellanos sobre la ley Agraria, asumiendo el ideario de las teorías fisiócratas de que la tierra y la agricultura eran la principal fuente de riqueza del un país, veían con inquietud las trabas que impedían disponer de la propiedad (amortización, manos muertas, señoríos) y como su eliminación era clave si se quería que el país evolucionará. Campomanes elaboró un proyecto de  colonización de nuevas tierras con la fundación de poblados de repoblación, como la Carolina, desecación de zonas pantanosas, puesta en regadío de otras, que siempre chocaban con los intereses de la aristocracia terrateniente. El comercio exterior trató de impulsarse con los Decretos de Libre Comercio acabando con el monopolio de Cádiz en el comercio con América,  y el interior con la mejora de las vías. La industria trató de impulsarse con la creación de las Sociedades Económicas de Amigos del País como difusoras de los conocimientos técnicos para desarrollar el sector, además de despenalizar las actividades artesanas.
Se tomaron importantes medidas de carácter económico como:
·      Limitar los privilegios de la Mesta e impulsar proyectos de reforma agraria.
· Crear mercados de bienes y capitales, fomentando así, en el interior de España, las infraestructuras de transporte (se abre el paso de Despeñaperros, obras hidráulicas como el Canal de Castilla) y la libre circulación de mercancías (Ley de libre circulación de granos de 1765).
·   Apoyar la actividad industrial, liberalizando el proceso de fabricación. Se abandona la gestión directa de las Reales fábricas. Defensa de la industria nacional con aranceles como el establecido en 1768.
·   Estabilizar y moderar la política impositiva con el objetivo de fomentar la producción asociada a la estabilidad del gasto público.
En el campo de la religión expulsó a la Compañía de Jesús, con el fin de limitar el poder del Papa, intentando reformar la educación, que debía basarse en las disciplinas científicas y en la investigación. También  limitó el poder de la Inquisición.
Se mejoraron las condiciones de higiene de las grandes ciudades (alcantarillado y empedrado de la capital) y la seguridad (iluminación nocturna) y prohibición del uso de armas y la utilización de sombreros chambergos y capas largas. Estas medidas no siempre fueron bien acogidas como lo demuestra el motín de Esquilache donde se mezclan diferentes sensibilidades frente a las reformas.
Se crean instituciones que buscan mejorar la situación general de la población como instituciones de benéficas de atención a la infancia como el Hospicio creado por Olavide. Se  crean los personeros y diputados del común para garantizar el abastecimiento de artículos de primera necesidad y romper con ello el monopolio de los gremios y las oligarquías urbanas.
En el campo cultural puso en marcha el ambicioso proyecto del Salón del Prado, supervisado por Villanueva, como Museo de Ciencias Naturales (actual Museo del Prado), Jardín Botánico, Observatorio Astronómico.
En el terreno financiero se crea el Banco de San Carlos, futuro Banco de España, se libera el comercio intercolonial y se crea la Compañía de Filipinas.

10.5.- La evolución de la política exterior en Europa
La política exterior española a lo largo del siglo XVIII estuvo condicionada por las pérdidas territoriales europeas del Tratado de Utrecht (1713) y por la vinculación a Francia  por los llamados Pactos de Familia (en Francia y España reina la casa de Borbón), tratados internacionales que vinculaban los intereses de España a los de Francia y que llevaría a continuos enfrentamientos con Gran Bretaña.
Durante el reinado de Felipe V (1701-1746), siguiendo los deseos de su segunda esposa Isabel de Farnesio (quería que sus hijos reinaran en los perdidos estados italianos) y de su primer ministro Alberoni. El objetivo prioritario fue la recuperación de las posesiones italianas en manos de Austria para mantener la influencia en el Mediterráneo. Los dos primeros Pactos de Familia (1733 y 1743) trajeron como consecuencia la recuperación del reino de Nápoles-Sicilia a cuyo frente se colocó el infante don Carlos, tercer hijo varón del rey Felipe V y que más tarde se convertirá en Carlos III de España, y el ducado de Parma para el infante don Felipe.

Con Fernando VI (1746-1759) no se renovaron los pactos de familia, procurando un periodo de paz que permitiera recuperar la economía. Sin embargo, esta situación no duró mucho tiempo ya que en 1761, Carlos III  firmó el Tercer Pacto de Familia que llevaría a la participación en la Guerra de los Siete Años (1756-1763). La victoria de ingleses y portugueses llevó a la firma del Tratado de París (1763) por el que España cedió Florida a Inglaterra y Sacramento a Portugal. Como compensación recibíamos de manos de Francia el territorio de la Louisiana. La Guerra de la Independencia americana permitiría por el Tratado de Versalles (1783) la recuperación de Florida y Menorca al prestar apoyo a los rebeldes norteamericanos.

La política exterior de Carlos IV (1788-1808) estuvo marcada por la Revolución Francesa y la vinculación a la figura de Napoleón que desencadenaría, a finales del siglo XVIII enfrentamientos contra Inglaterra y Portugal, y en los inicios del siglo XIX la trágica guerra de la Independencia (1808-1814).

10.6 La política borbónica en América
Los Borbones y especialmente Carlos III, se preocuparon por reorganizar el comercio con América. Pese a la crisis del XVII, las colonias eran una potencial fuente de ingresos que se debía aprovechar.
Sevilla había sido sustituido por Cádiz en el monopolizado derecho de comercio americano que realmente controlaban franceses, ingleses y holandeses a través de sus agentes en el puerto de Cádiz.
Los Borbones a imitación de otros países patrocinaron la fundación de Compañías comerciales, otorgándoles numerosos privilegios y el monopolio sobre productos o territorios americanos. Una de las importantes la Guipuzcoana de Caracas, estaba ligada a la propia Corona. Pero este sistema se demostró ineficaz por la piratería, el contrabando y la dura competencia extrajera que arruinó a estas compañías. Se optó entonces por la liberalización del comercio americano en la segunda mitad del siglo. Con Carlos III se acabó con el monopolio de Cádiz y se estableció la libre comunicación de los puertos españoles, primero con el Caribe y después con todas las colonias.  En 1765 se abrieron una serie de puertos al libre comercio y en 1778 se decretó la libertad de todos los puertos españoles para comerciar libremente con América.
Estas medidas liberalizadoras contribuyeron a la prosperidad de algunas zonas, como Cataluña, que se abrieron paso a la exportación sobre todos de productos locales como aguardientes y tejidos lo que generó una dinamización económica muy importante. Sin embargo en Cádiz, que por volumen de negocios, seguía siendo el puerto español de referencia y que albergaba una burguesía ahora más dinámica y cosmopolita, la actividad se concretó en la reexportación de mercancías que llegaban de toda Europa y eran embarcadas para América, lo que no revirtió en una dinamización del resto de la economía de Andalucía.
En lo político los Borbones y en particular Carlos III procedieron a mejorar la gestión y administración de los dominios coloniales desde su política general de centralización monárquica. Sin embargo los cargos políticos y el control burocrático seguían en manos de los españoles sin intervención de los criollos lo que provocó el inicio de problemas en las colonias de carácter político. La expulsión de los jesuitas en 1767, acrecentó los problemas, ya que los jesuitas tenían una gran presencia en el entramado social y político colonial y su expulsión rompió lazos de unión con la metrópoli lo que debilitó la unión entre las colonias y España. Podemos concluir que las reformas borbónicas fueron rechazas por se percibidas como un intento de paternalismo político desde la metrópoli, la tímida liberalización económica potenció a los grupos criollos que se enriquecieron y empezaron a exigir poder político y se empezó a detectar un cierto rechazo hacia las imposiciones culturales de la metrópoli, al arraigar las ideas ilustradas que se difunden por el Nuevo Continente. 
Se puede establecer que la expansión económica del capitalismo que lleva a que grandes compañías intervengan en el comercio ultramarino, no sólo legalmente sino a través del contrabando y la progresiva llegada a América de las ideas ilustradas van a estar en la base explicativa del inicio de un proceso que andando el tiempo llevará al proceso emancipador de las colonias.


10.7.- La Ilustración en España
La Ilustración es un movimiento filosófico y cultural originado en Francia e Inglaterra a finales del XVII y principios del XVIII (Locke, Hume, Montesquieu, Rousseau), que pretende, llegar a la felicidad a través de la razón, que debería aplicarse a todos los ámbitos (cultura, ciencia, economía, política). Se imponen ideas como el iusnaturalismo y se propugna una amplia renovación de las ideas políticas con conceptos como soberanía popular, república, sufragio (censitario y general), constitución civil del clero, derechos civiles que van a entrar en colisión directa con los intereses de las clases privilegiadas. En lo económico se impone el liberalismo doctrinario, aunque germinan otros enfoques que darán lugar a movimiento ulteriores de gran transcendencia histórica de la mano de ideas radicales como las de Robespierre, Herbert, etc.
Dichas ideas llegarán a España con la nueva dinastía francesa, pero es en el reinado de Carlos III (despotismo ilustrado) cuando se desarrollará con más intensidad.
En España no se trató de un periodo específico de la cultura, sino más bien de un ambiente general cuya capacidad de renovación y cambio llegó a constituir una de las etapas realmente importantes de la modernidad española. Se produjo un enfrentamiento entre la continuidad y la reforma. Y no sólo debido a influencias externas, pues la confrontación fue bastante directa, pero pronto ahogada, en lo que se refiere a la defensa de una nueva razón crítica frente a la sensibilidad tradicional dominada por los prejuicios de una religiosidad y una concepción del poder ancladas en el pasado
Los ilustrados fueron una minoría culta; la mayoría de los españoles eran analfabetos Básicamente se interesaron por reformar y reactivar la economía, mejorar el sistema educativo, impulsar la ciencia, y aplicar las nuevas ideas del liberalismo político, aunque en su mayoría no apoyaron planteamientos revolucionarios.
Entre sus principales realizaciones destacan la creación de academias como lugares de conocimiento y normalización de la Lengua, 1713; Bellas Artes de San Fernando, 1744), renovando los planes educativos (Olavide). Se patrocinó también la ciencia (estudios de botánica en el Jardín Botánico), realizando numerosas expediciones científicas, como la de Malaspina que da la vuelta al mundo con objetivos  de investigación  sobre botánica y fauna.

Entre los principales escritores destacan: Feijoo cuya obra se centró en la divulgación de la ciencia de Newton y en la crítica a los prejuicios tradicionales y las supersticiones  (Teatro Crítico, 1726 y Cartas eruditas y curiosas), Jovellanos (también político que se interesó por numerosos temas que mejorasen la vida de los ciudadanos: agricultura, supersticiones religiosas...), Campomanes en economía introduciendo ideas fisiocráticas y del liberalismo económico, proponiendo reformas profundas, Moratín (renovador del teatro, “El sí de las niñas”). Goya (tanto en sus Caprichos como en la forma de retratar la Guerra de Independencia) responde también a la ideología ilustrada.

El interés por la educación y el progreso científico se concretó en la creación de nuevas instituciones de enseñanza secundaria (Reales Estudios de San Isidro), de enseñanza superior (Colegio de Cirugía, Escuela de Mineralogía, Escuela de Ingenieros de Caminos) y en la reforma de las Universidades y de los Colegios Mayores.

El desarrollo de las ciencias experimentales fue importante: Mutis y Cavanilles en biología, Ulloa y Jorge Juan en Astronomía y Cartografía, Piquer en Medicina

Algunos Textos

Texto 1:  Derogación de los fueros de Aragón y de Valencia (1707)
“Considerando haber perdido los Reynos de Aragón y de Valencia, y todos sus habitantes por la rebelión que cometieron, faltando enteramente al juramento de fidelidad que me hicieron como a su legítimo Rey y Señor, todos los fueros, privilegios, exenciones y libertades que gozaban, y que con tal liberal mano se les habían concedido, así por mi como por los Señores Reyes mis predecesores, particularizándolos en esto delos demás Reynos de esta Corona; y tocándome el dominio absoluto de los referidos Reynos de Aragón y de Valencia, pues a la circunstancia de ser comprendidos en los demás que tan legítimamente poseo en esta Monarquía, se añade ahora la del justo derecho de la conquista que de ellos han hecho últimamente mis Armas con el motivo de su rebelión. Aún sin los graves y fundados motivos y circunstancias que hoy concurren para ello en lo tocante a los de Aragón y Valencia; he juzgado por conveniente abolir y derogar enteramente, como desde luego doy por abolidos y derogados, todos los referidos fueros, privilegios, práctica y costumbre hasta aquí observadas en los referidos Reynos de Aragón y Valencia, siendo mi voluntad que estos se reduzcan a las leyes de Castilla” 
Decreto de 29 de junio de 1707, promulgado por Felipe V, en Novísima 
Recopilación de las leyes de España,1805 , tomo II, libro III, título III, ley 1 a 

Texto 2: Parte de una carta de Carlos III a su hijo el Príncipe de Asturias.
"Para que comprendas el efecto que causan estas exterioridades, es menester que entiendas, que nada es indiferente en los Principes; que de ellas saca sus ilaciones el publico; y que los Soberanos, y los Principes, con el buen trato á quien lo merece, se ganan los corazones, y con el malo los enagenan, y es preferible que nos sirvan por amor, que por interes.
Lo que debes saber por conclusion es, que sea cierto, ó no, que en tu cuarto se haya murmurado, con libertad, y corre por el Reyno que hay dos partidos en la Corte, el daño que esto puede causar no es ponderable, y es mas contra ti, que contra mi pues lo has de heredar, y si creen que esto suceda ahora entre Padre, y Hijo, no faltaran gentes, que con los mismos fines, sujeriran á las tuyas de hacer lo mismo contigo. Bien sé que no lo piensas, ni que es tu ánimo, estoy mas que seguro de esto; pero basta que por exterioridades, que has creido indiferentes, y que veo no has reflexionado, las gentes lo hayan inferido, y apoyadas de esta señal lo publiquen.
Se trata pues de evitar esta opinion tan perjudicial, y de fatales consecuencias; no hay otro método que echar de cerca de ti los que han murmurado, y que todos conozcan que los desprecias, agasajar á los que has tratado con poco agrado, y que por mi tienes bien recibidas, y aplaudir siempre todas las resoluciones que se tomen, y defenderlas, quedándote la puerta abierta para decirme despues al oido tu dictamen si no te pareciesen acertadas; te oiré siempre con gusto.
Reflexiona, Hijo mio de mi vida dos cosas: La primera que casi todos los asuntos, y negocios pueden mirarse con buen, ó mal semblante, no estando los sujetos bien enterados del fondo de ellos, y asi es facil que los que te hablan los pinten á su idea, ó por malicia, ó por ignorancia, para sacar de ti alguna palabra, señal, ó gesto que acredite desaprobacion. La segunda que los que buscan sátiras, pasquines, ó papeles sediciosos, para llevártelos, ó te vienen con murmuraciones, faltan á su honor, y conciencia, y consiguientemente no aspiran al mejor servicio de Dios, ni del Rey.
De nuestra desunion real, ó aparente resultaría el trastorno general del Reyno, nada podria emprenderse en honor de la Monarquia"
Tomado de: 

JV

sábado, 23 de noviembre de 2013

TEMA 9- LA ESPAÑA DEL SIGLO XVII


“¡Faltan cabezas, faltan cabezas!”.

9.1.- Gobierno de validos y conflictos internos.
Con los Austrias menores aparece la figura del valido, persona de la confianza del rey que se convierte en verdadero gobernante, contando con el apoyo, en ocasiones muy condicionado, de la nobleza cortesana.
Los validos tenían ambición de mando, alta categoría nobiliaria y una profunda amistad con el rey, iniciada, por lo general, cuando éste era príncipe.
La interpretación histórica tradicional sobre la figura del valido ha consistido en afirmar que gobernaban dada la falta de carácter, talento político y laboriosidad de los reyes (Felipe III, Felipe IV y Carlos II), pero en la corte francesa también los reyes del siglo XVII contaron con esta figura (Richelieu, Mazzarino). Sin embargo, para D. Francisco Tomás y Valiente esta interpretación es demasiado simplista, ya que en el siglo XVII se produce una refeudalización de la sociedad que tuvo como consecuencia una simbiosis entre lo público y lo privado, por lo que la figura del valido no tuvo nada de insólito, ya que existía la privanza en todos los escalones sociales.

Los principales validos fueron el Duque de Lerma con Felipe III, considerado corrupto. Este apelativo se debió fundamentalmente a que debido a los problemas económicos de la Corona intentó uniformar las contribuciones del resto de reinos para descargar a Castilla, pero el dinero se utilizó para cohechos y mercedes. Su gobierno fue ineficaz en el interior y en el exterior donde los holandeses aprovecharon la paz (Tregua de los Doce Años de 1609) para extender su poderío y consolidarlo en Extremo Oriente a expensas del imperio portugués.

El Conde-Duque de Olivares con Felipe IV, gran estadista preocupado por solucionar (aunque sin éxito) los graves problemas de la monarquía, era arbitrista y intentó  aplicar su programa: reducir las listas de favores y pensiones reales; intento de atajar la corrupción de los ministros; potenciación de la Junta de Reformación (reducción de cargos municipales, leyes estrictas en los excesos en el vestir; potenciar medidas de aumento de la población; prohibición de importar manufacturas extranjeras y cierre de burdeles. Su reforma económico moral fue muy ambiciosa y no se pudo aplicar en gran medida. Fue un firme defensor de la hegemonía española y del ideal imperial e intento romper la política derrotista imperante. En este contexto reanudó la guerra con los Países Bajos.

 Nithard y Valenzuela con Carlos II.  El Padre Nithard, se convirtió en el principal asesor de Mariana de Austria durante la minoría de Carlos II. Fue uno de los grandes valedores de Carlos II frente a las pretensiones de Juan José de Austria que le disputaba el trono. En 1669 Juan José de Austria provoca su dimisión e intenta asumir el poder pero la reina le ofrece el virreinato de Aragón y lo acepta. Valenzuela llega al poder y se convierte en la persona que controla el poder junto con la reina, pese a que en 1675 Carlos II (El Hechizado) había sido declarado mayor de edad. Los grandes de Castilla cuestionan su poder y piden la vuelta de D. Juan que lo destituye.

Los conflictos internos comenzaron en 1609, cuando el duque de Lerma (Felipe III)  expulsa a los moriscos acusados de apoyar a los turcos. Esta expulsión afectó de forma negativa a los reinos de Valencia y Murcia al reducirse la población agrícola y artesanal (industria de la seda).
El proyecto presentado en 1625 por el Conde duque de Olivares, valido de Felipe IV, conocido como la Unión de Armas provocó una dura resistencia en todos los reinos (excepto Castilla), ya que suponía que todos ellos deberían participar de forma proporcional a los gastos militares de la monarquía, tanto en dinero como en tropas generando numerosos conflictos internos:
1631. Rebelión en Vizcaya por el incremento del precio de la sal.
 1640 Sublevación en Cataluña proclamando su obediencia al rey frances en 1641 y que se mantiene    independiente hasta 1652.
Rebelión de   Portugal que es apoyada por ingleses y franceses hasta su independencia definitiva en 1668.
     1641 Sublevación en Andalucía dirigida por el duque de Medina Sidonia.
  1648. Sublevación de Aragón (Duque de Híjar), intento de ser valido de Felipe IV, sustituyendo a Haro o en su defecto convertirse en Rey de Aragón con apoyo de Francia. Sublevación de Nápoles que se inició como una revuelta popular de los lazzari (pobres napolitanos) ante la mala gestión económica del virreinato y con el apoyo de Francia. No prosperó al no contar con el apoyo de la nobleza y ante el control militar que los españoles tenían del territorio.
A todo esto hay que añadir el descontento de los campesinos y las capas populares urbanas por los crecientes impuestos y las continuas levas de tropas (Granada, Lucena, Córdoba..., entre 1647-52).

9.2.- La crisis de 1640
Gaspar de Guzmán, valido de Felipe IV, es más conocido por su título, el Conde-Duque de Olivares, o simplemente el Conde-Duque. Es el político más capaz y activo del siglo XVII, su programa político busca la recuperación exterior de la monarquía y la reforma interior aplicando medidas mercantilistas para favorecer el comercio y las manufacturas nacionales, y medidas políticas dirigidas a alcanzar una verdadera unión de todos los reinos de la monarquía. La aplicación de estas reformas provoca la grave crisis de 1640:
 Las medidas políticas reformistas aplicadas por el Conde Duque de Olivares tienen como objetivo reforzar la autoridad real dentro de un estado centralizado para mantener el prestigio de la monarquía hispánica en Europa, de nuevo embarcada en guerras europeas. Olivares ve necesario uniformizar políticamente los reinos hispánicos con leyes e impuestos iguales para todos, extendiendo a los demás reinos las leyes e impuestos castellanos. La aplicación de estas medidas provoca una reacción secesionista dentro de los reinos hispánicos:
 La reforma fiscal busca aumentar los impuestos de la hacienda pública, al reducirse sus dos principales fuentes de ingresos: la plata que llega de las Indias y los impuestos castellanos por efecto de la crisis económica. La solución a este problema consistirá en aumentar la presión fiscal sobre los otros reinos hispánicos que apenas contribuyen a sostener la monarquía. De esta manera la presión fiscal no caería sólo sobre Castilla. Estas medidas provocarán un conflicto con las instituciones y leyes de estos reinos.

No obstante, el detonante tiene su origen en la llamada Unión de Armas, se trataba de crear una fuerza de reserva de 140.000 hombres aportados y mantenidos proporcionalmente por los “Estados” de la Monarquía, en caso de ataque a uno responderían todos.
El proyecto se presentó en todas las Cortes pero fracasó, Olivares pretendía una monarquía con un rey, una ley y una moneda pero fracasó. Sólo consiguió un subsidio de 1.080.000 ducados de los valencianos, el doble de los aragoneses y que ambos contribuyeran regularmente a las finanzas de la Corona, esto supuso que la Corona aportará un tercio de la contribución castellana y se suprimió (1626) la acuñación de vellón.

El fracaso de Olivares para que las instituciones catalanas aceptaran la “Unión de Armas” no le impidió mandar tropas a Cataluña al estallar la guerra con Francia. La presencia de tropas castellanas precipitó el estallido de revueltas entre el campesinado catalán y los Tercios. Finalmente el día del Corpus Christi de 1640 (Corpus de Sangre), grupos de campesinos atacaron Barcelona, asesinaron al virrey y precipitaron la huída de las autoridades.  Pau Clarís se puso al  frente de la rebelión. Ante el avance de tropas castellanas, los  rebeldes aceptaron la soberanía de Francia. Un ejército francés entró en Cataluña y derrotó a las tropas castellanas en Montjuic. El Rosellón y Lérida eran conquistadas en 1642.
 El dominio de la Francia de Luis XIII y Richelieu terminó en 1652 con la caída de Barcelona. Sin embargo, la Corona Española perdió el Rosellón y  la Cerdaña en la Paz de los Pirineos en 1659.
Aprovechando la crisis catalana, en diciembre de 1640 se inició la rebelión en Portugal. La falta de ayuda castellana ante los ataques holandeses contra las posesiones portuguesas en Asia y la presencia de castellanos en el  gobierno portugués,  provocó que las clases dirigentes portuguesas dejaran de ver ventajas en su unión a la Corona española. La rebelión, organizada en torno a la dinastía de los Braganza, se extendió rápidamente de forma que ante la petición del Conde-Duque de reunir tropas en Portugal para sofocar la rebelión catalana, estos decidieron rebelarse y proclamar al duque de Braganza Juan IV, Rey de Portugal. Felipe IV nunca reconocerá su independencia, lo hará su hijo Carlos II en 1668.
También hubo levantamientos de tinte separatista en Andalucía, Aragón y Nápoles. Pese a ser aplastados todos los movimientos, excepto el portugués, Felipe IV no castigó a los territorios rebeldes y  mantuvo los fueros de los diversos reinos.
Esta crisis debe ser analizada dentro de un contexto internacional que va a marcar con la Paz de Wesfalia el fin de la hegemonía española y de los Hasburgo en Europa y que puso fin a la Guerra de los Treinta Años (1618-1648). Este conflicto se sustanció en una serie de conflictos europeos que enmascarados en conflictos religiosos marcan el inicio de nuevas hegemonías en Europa con Francia, Países Bajos y Suecia a la cabeza y donde se consolida el estado-nación soberano libre de condicionamientos religiosos. 



9.3.- El ocaso del Imperio español en Europa
Obligado por la crítica situación de la Hacienda, el duque de Lerma (valido de Felipe III) pretenderá una política exterior de signo pacifista, consiguiendo mantener la paz con Francia durante la minoría de edad de Luis XIII (María de Medici), con Inglaterra,  y  con  los Países Bajos a través de la Tregua de los 12 años  que acaba con los conflictos iniciados por Felipe II.
 Con la llegada de Felipe IV y su valido, el Conde-duque de Olivares, la tendencia cambia de signo y se comienza a practicar una política agresiva. Esta política se explica dentro del ideario político de Olivares que valoró una serie de argumentos muy importantes: En los Países Bajos había triunfado el partido orangista que era partidario de la guerra contra Castilla. El consejo de Portugal reclamaba una acción contundente contra los holandeses por sus conflictos en Asía. El Consejo de Hacienda estimó que un ejército permanente en Flandes costaba lo mismo en guerra que en paz y además en Madrid se creía que se podía ganar la guerra, ya que al controlarse los pasos del Rhin con apoyo de los Hasburgo, se abría una ruta a través de Milán para mandar suministros a Flandes. La guerra de Mantua obligó a poner en marcha urgentemente la Unión de Armas pero Portugal y Cataluña utilizaron la situación para promover su independencia, Francia jugo bien sus bazas y apoyo ambas sublevaciones.
 En este sentido  vuelve a enfrentarse con los holandeses en la Guerra de Los 30 Años con la ayuda del imperio austriaco. Tras unos inicios exitosos (toma de Breda), la salida de Austria y el apoyo de Francia a la causa holandesa extenderá la guerra que muy pronto se volverá adversa (derrotas de Rocroi o Dunas), obligando a firmar en 1648 la Paz de Westfalia (y a conceder la independencia a Holanda) y la de los Pirineos (1659), con concesiones territoriales a Francia (Rosellón, Artois y Cerdeña). Se reconoce la independencia de Portugal. Los frentes era muchos y diversos, Olivares había fracasado en su intento y dimite en 1643 muriendo dos años después.
Con el reinado de Carlos II la situación de poder de España será todavía más débil, en 1679 Castilla llegó al colapso administrativo y económico, no se exportaba nada y sólo se recibía un tercio de la plata americana el resto iba a bancos extranjeros.
Al morir sin descendencia, las potencias europeas terminarán por disputarse el trono español en la denominada Guerra de Sucesión.


9.4.- Evolución económica y social
En general se puede hablar de una depresión económica con una suave recuperación en el último tercio (Carlos II), motivada por la situación de guerra permanente, especialmente durante el reinado de Felipe IV (1621-1665).
Agricultura. Rendimientos muy bajos por falta de brazos y  métodos arcaicos. Las zonas de regadío acusaron la expulsión de los moriscos. (1609)
Ganadería. Gran retroceso de la trashumancia por la dificultad de exportar lana, dadas las guerras continúas.
Industria. Desde el siglo anterior se pierde competitividad frente al Norte de Europa por la Revolución de precios. Desde 1620 crisis en el sector textil lanero.
Comercio interior obstaculizado por las malas comunicaciones y las aduanas interiores. El exterior decreció por la decadencia de la industria naval, la falta de grandes compañías mercantiles y financieras; a todo esto hay que sumar la competencia holandesa y británica
En cuanto a medidas de política económica algunas fueron muy perniciosas para la producción y otras ahondaron aún más los problemas existentes. Durante el gobierno de Lerma la expulsión de los moriscos tuvo una incidencia directa en el retroceso de la agricultura; su política de venta de cargos y jurisdicciones no hizo sino aumentar los problemas estructurales de la base productiva del país. Medidas como la obtención de subsidios de los judíos portugueses fueron contraproducentes en cuanto a la estabilidad política y además se manipuló el sistema financiero para obtener ingresos, se introduce el vellón de cobre, lo que significó inundar el sistema de moneda sin valor.
El Conde Duque intentó poner en marcha las medidas que proponía la Junta de Reformación: reducción de imposiciones y reforma fiscal, expulsión de los parásitos de la Corte, nuevos impuestos sobre artículos de lujo, repoblación de zonas sin explotar con privilegios especiales para los agricultores a fin de estimular la economía productiva, no conceder más permisos para órdenes religiosas y reducción de escuelas y conventos con la abolición de cien rectorías creadas en 1613. Una programa ambicioso que fracasó. Intentó igualmente crear un sistema bancario nacional que con una red de bancos en los diferentes reinos permitiera a la Corona reducir sus deudas y su dependencia de los asentistas extranjeros para que desviaran capital a inversiones directas. Este plan se presentó en las Cortes Castellanas en 1622, con la propuesta de abolir los millones  a cambio de una contribución proporcional de las 15000 ciudades y pueblos de Castilla en un ejército de 30.000 hombres. La Cortes se negaron.

En el plano social debemos destacar la fuerte crisis demográfica. España pasó de nueve millones y medio de habitantes en 1600 a poco más de 8 millones debido a guerras, problemas internos, expulsión de los moriscos, malas cosechas, epidemias, con ligera recuperación en el último tercio. La más afectada fue Castilla.
Crisis social: una sociedad estática, una estructura social aún con tintes medievales:
• La aristocracia representa el 10% de la población. Su número aumenta con la venta de cargos y títulos que realiza Felipe IV para financiar su costosa política exterior. La nobleza ha dejado de ser guerrera, lleva una vida ociosa sin trabajar ni pagar impuestos. Dentro de la nobleza hay grandes diferencias entre la alta nobleza (grandes de España) y la pequeña nobleza. La alta nobleza, vive en las ciudades, la más próxima al poder vive en la corte, obtiene sus rentas de tierras que nunca visita.
• El clero, menos numeroso, con diferencias entre el alto y bajo clero, disfruta de una situación acomodada y bastante segura. Se concentra en las ciudades más grandes y ricas y en poblaciones rurales 
• El tercer estado es el más numeroso y diverso:
 La mayor parte son campesinos, variando su situación económica si son propietarios de las tierras que trabajan (norte de la península) o simples jornaleros (sur, Aragón y Valencia).
En general, la situación del campesinado empeora, siendo frecuentes las revueltas y la extensión del bandolerismo que se convierte en un fenómeno prácticamente endémico en el litoral mediterráneo español.
 Por el contrario los artesanos y comerciantes son poco numerosos, la burguesía de los negocios tiene escaso peso. El sector empresarial está constituido por extranjeros. Los burgueses aspiran a ennoblecerse abandonando los negocios industriales y comerciales, para invertir su dinero en títulos, rentas y propiedades agrarias.
 Aumenta la marginalidad. Los más pobres encuentran en la mendicidad, sobre todos en grandes ciudades, una solución a sus problemas. En Madrid vive un numeroso grupo de mendigos, pobres, delincuentes y pedigüeños a la búsqueda de limosnas, la beneficencia y pan barato.

 La mentalidad dominante de esta sociedad del siglo XVII se nutre de un fuerte pesimismo social, una fuerte influencia de lo religioso, un escaso interés por las actividades productivas y una aspiración aristocrática a vivir de las rentas.
• La mentalidad aristocrática obsesionada por el ennoblecimiento, la dignidad y el honor; lleva a rechazar el trabajo manual, considerado “vil”: Los que tiene dinero lo derrochan para demostrar su posición. Los que no lo tiene prefieren la mendigar o vivir pobremente antes que “manchar” sus manos con el trabajo. La novela picaresca lo refleja muy bien (ciudades plagadas de mendigos y delincuentes que pululaban atraídos por el dinero de ricos y poderosos)
• Para la mayor parte de los españoles, su fe católica marca totalmente su pensamiento y vida cotidiana. La obsesión por limpieza de sangre, la misa diaria, la participación en procesiones, donativos públicos a la Iglesia y los pobres.

9.5 Esplendor cultural. El Siglo de Oro
La riqueza artística y cultural dio a este siglo el nombre de “Siglo de Oro Español”, que contrastaba enormemente con la situación de crisis y decadencia general. Desde finales del siglo XVI hasta mediados del XVIII, se desarrolló el Barroco, movimiento cultural y  de origen italiano y cuyos mecenas eran la monarquía absoluta y el papado El Barroco español exaltaba la monarquía y los dogmas católicos. Es el arte de la Contrarreforma.
Fuertemente condicionada por lo religioso, la mentalidad del siglo XVII girará en torno a Dios, el rey y el honor, con categorías sociales muy estrictas (sociedad estamental) y una fuerte tendencia a las apariencias (tan criticadas por la literatura picaresca o el propio Don Quijote).
Culturalmente sus élites se educarán en prestigiosas universidades (Alcalá de Henares, Salamanca...), siendo luego mecenadas por la corte o la nobleza, mientras el analfabetismo estaba muy extendido en las clases bajas en donde el Clero (en sus sermones y por control ideológico de la Inquisición) tendrá gran importancia.
En el campo de la novela destacará Cervantes (Don Quijote, Novelas Ejemplares) o la llamada picaresca (El Buscón de Quevedo, El Lazarillo de Tormes). La poesía se dividirá en culteranos (Góngora, de complicadas composiciones, muy elitistas, como su Polifemo) y conceptistas (mucho más escuetos y críticos, como Quevedo). Sin embargo, el mayor éxito popular lo tendrá el teatro (los famosos corrales de comedias) que renovará por completo sus fórmulas con dramaturgos como Lope de Vega (Fuente Ovejuna)  Calderón de la Barca (La Vida es Sueño) o Tirso de Molina (El Burlador de Sevilla).
Esta explosión cultural no tendrá, sin embargo, su continuación en la ciencia, muy poco representativa. (En gran parte condicionada por la Inquisición).
Dentro del esplendor cultural del siglo XVII, destacará el arte que, basado en la tradición anterior incorporará elementos del barroco italiano. En el campo de la arquitectura destacará Gómez de Mora, todavía con modelos escurialenses visibles en muchas de sus obras, como la Plaza Mayor de Madrid. (En el XVIII esta arquitectura se irá decorando cada vez más con los Churriguera con la Plaza Mayor de Salamanca, o Ribera con el antiguo Hospicio, en Madrid) En escultura se desarrollará la imaginería (trabajo en madera de tallas para retablos o pasos procesionales) con dos escuelas principales: la castellana, más expresionista (Gregorio Fernández); y la andaluza, tendente a una belleza más dulce e idealizada (Martínez Montañés o Alonso Cano), con la aparición en el XVIII de la escuela murciana, con Salzillo como mayor representante (pasos procesionales y belenes de inspiración napolitana).
En la pintura destacarán Ribera (con fuerte tenebrismo y activo fundamentalmente en Italia), Zurbarán (pintor preferido del clero, con un gran interés por las texturas y la psicología de los retratados) o Murillo (especialmente conocido por sus Inmaculadas de belleza exquisita y suave colorido). Sobre ellos destaca Velázquez, pintor de Felipe IV, de pincelada suelta, gran estudio de la perspectiva y estudiadas composiciones (Meninas, Hilanderas, Fragua de Vulcano, Los Borrachos, Venus del Espejo).

Algunos Textos:

Texto 1.- La Expulsión de los Moriscos 
La medida más importante del reinado Felipe III fue la expulsión de los moriscos (1609). Esta expulsión afectó a 273.000 personas y tuvo una especial incidencia en el reino de Valencia (donde los moriscos constituían un tercio de la población), en el bajo Aragón y en Murcia. Las causas fueron a la vez religiosas y políticas. 
La comunidad mudéjar, que se vio obligada a cristianizarse formalmente a lo largo del siglo XVI, se había revelado como una minoría inasimilable. En los citados territorios, y en las comarcas catalanas del Ebro, los moriscos vivían en localidades separadas y habían mantenido su lengua y sus vestidos y costumbres. Eran básicamente campesinos, que practicaban una agricultura especializada y de regadío, y que pagaban a sus señores feudales unos censos muy superiores a los de los campesinos cristianos viejos. 
Por estos motivos sufrían la animadversión de las clases populares y de la nobleza de vasallos cristianos, mientras que sus señores eran sus principales valedores En cambio, los moriscos castellanos, que habían sido diseminados, vivían en las ciudades, donde ejercían diversos oficios, como los de carretero, arriero o pequeño artesano. También en Castilla eran socialmente rechazados. 
Pero la iniciativa de la expulsión partió del colectivo militar y de una parte minoritaria del estamento eclesiástico, encabezada por el arzobispo de Valencia, Juan de Ribera. Se alegó que las comunidades moriscas mediterráneas podían tener contactos con el Imperio otomano (turco) y el corso berberisco En un momento en que los turcos seguían siendo muy poderosos en el Mediterráneo, los moriscos podían constituir incluso una especie de quinta columna en el caso de una hipotética invasión turca. Este argumento acabó pesando decisivamente en la corte. Pero conviene no olvidar que la expulsión de los moriscos se decretó el mismo día de la firma de la tregua con las Provincias Unidas (9 de abril de 1609), por tanto, pudo ser una maniobra del duque de Lerma para distraer a la opinión pública del primer acuerdo firmado con los rebeldes holandeses. 
La mayor parte de los moriscos se trasladaron al Magreb donde fueron un importante factor de desarrollo. Por el contrario, su expulsión contribuyó a agravar la crisis demográfica y económica peninsular Algunas comarcas de Aragón, Valencia y Murcia tardaron decenios en repoblarse. En Valencia, el empobrecimiento de la nobleza de vasallos moriscos fue en parte compensado con la reducción de las tasas de interés de los censales (1614). De esta forma, los efectos de la expulsión también se desplazaron a las ciudades y afectaron a los burgueses que habían concedido créditos a los nobles. 

Texto 2.-  El programa de Olivares: El Gran Memorial (1624) 
“Tenga Vuestra Majestad por el negocios más importante de su monarquía el hacerse rey de España. Quiero decir, señor, que no se contente Vuestra Majestad con ser rey de Portugal, de Aragón, de Valencia, conde de Barcelona, sino que trabaje y procure, con consejo maduro y secreto, por reducir estos reinos de que se compone España al estilo y leyes de Castilla, sin ninguna diferencia, que si Vuestra Majestad lo alcanza será el príncipe más poderoso del mundo. 
(…) Tres son, señor, los caminos que a Vuestra Majestad le puede ofrecer la ocasión y la atención en esta parte; y, aunque diferentes, mucho podría la disposición de Vuestra Majestad juntarlos, y que, sin parecerlo, se ayudasen el uno al otro. 
El primero, señor, y el más dificultoso de conseguir, pero el mejor, pudiendo ser, sería que Vuestra Majestad favoreciese los de aquellos reinos introduciéndolos en Castilla, casándolos en ella, y los de acá allá, y con beneficios y blanduras (…) se olvidasen los corazones de manera que (…) se pudiese disponer con negociación esta unión tan conveniente y necesaria. 
El segundo sería si, hallándose Vuestra Majestad con alguna gruesa armada y gente desocupada, introdujese el tratar de estas materias por vía de negociación (…), procurando que, obrando mucho la fuerza, se desconozca más que se pudiere (…). 
El tercer camino, aunque no sea con medio tan justificado, pero el más eficaz, sería, hallándose Vuestra Majestad con esta fuerza que dije, ir en persona como a visitar aquel reino (…) y hacer que se ocasione algún tumulto popular grande. Y, con este pretexto, meter la gente y, con ocasión de sosiego general y prevención de adelante, como por nueva conquista, asentar y disponer las leyes en la conformidad de las de Castilla. Y de esta manera irlo ejecutando en los otros reinos” 
Reproducido por J.H.Elliot; J.F. de la Peña: Memoriales y cartas del conde-duque de Olivares

JV

domingo, 20 de octubre de 2013

Óptimo climático en la Edad Media, un input para el feudalismo

Muchas fueron las circunstancias que favoreciendo el desarrollo del feudalismo y que este sistema contribuyera a una época de bonanza y de un espectacular crecimiento económico que permitió un gran desarrollo social e incluso de las estructuras protoindustriales que favorecieron procesos ulteriores. Algunas de estás ideas han sido analizadas en un magnífico post de Vicente que nos muestra como las buenas condiciones climáticas favorecieron este proceso:
Seguro que os gustará.
JV


sábado, 19 de octubre de 2013

Tema 8- LA ESPAÑA DEL SIGLO XVI



"Y aun si mi hijo fuera hereje, yo mismo traería la leña para quemarle", Felipe II

8.1.-  El Imperio de Carlos V. Conflictos internos: Comunidades y Germanías
Carlos I accede al poder el 4 de Noviembre de 1517, tanto él como sus herederos intentaron que sobreviviera la unidad Imperio-Cristiandad, pero ya durante su reinado esta idea no fue viable al imponerse el modelo de Estados-Nación que acabaron con la unidad medieval y con Castilla como fuerza hegemónica en Europa.
Carlos I hereda un inmenso imperio que incluye todos los territorios de sus abuelos (Castilla, Aragón, Las Indias),  de su padre (Países Bajos, El Franco Condado, Borgoña), los territorios de los Habsburgo (Austria, Viril, Estira, Corintia, el norte de Italia) y es elegido emperador del Sacro Imperio Romano-Germánico. Pese a ello el núcleo de su reino se constituyó entorno a Castilla, lo que implicó que fuera visto como un rey extranjero, al que se unen dos problemas importantes: el absentismo real por largos períodos debido a sus ingentes compromisos internacionales y el aumento de las contribuciones solicitadas a las Cortes para sufragar sus ingentes gastos como rey-emperador.
Esto provocó conflictos como el de los Comuneros (1520-1521): Los comuneros contaban con el apoyo de la Iglesia y del patriciado urbano, defendiendo los privilegios de las ciudades, el rechazo a los cortesanos flamencos, la oposición a una regencia presidida por Adriano de Utrecht, así como la legitimidad de doña Juana como reina de Castilla.
En 1520 Juan de Padilla en Toledo se alza como líder de los comuneros creando la Junta Santa, tomando Tordesillas pero sin conseguir que la Reina Juana acepte la corona. Frente a ello, Carlos y el regente reaccionan rebajando los impuestos y firmando acuerdos con la alta nobleza castellana, derrotando a los comuneros en Villalar (1521). Los líderes comuneros (Bravo, Padilla y Maldonado) son ejecutados.
Y el de  Las Germanías: En 1519 los gremios de Valencia y Mallorca iniciaron una revuelta. Sus motivos fueron la presión fiscal, la ausencia del rey y el abandono de Valencia por parte de la nobleza durante una epidemia que asoló la ciudad, junto a la amenaza de las naves turcas que merodeaban por las costas valencianas.
Los gremios controlaron las principales ciudades y formaron la Junta de los Trece, pero con el apoyo de la nueva virreina Germana de Foix, la nobleza acabó con Las Germanías.
Conviene insertar estos conflictos en la tendencia centrifuga de la nobleza castellana que cada vez se posiciona más como un elemento “nacional”. Esta idea queda clara en las peticiones que se le hacían al Emperador: que no abandonase el país, que no sacase más dinero a Castilla y que los extranjeros no ocupasen cargos en los territorios castellanos.


8.2. La monarquía hispánica de Felipe II: La unidad ibérica
Tras la abdicación de Carlos V en 1556, su hijo Felipe II hereda un enorme imperio formado por Castilla y sus territorios de ultramar, Aragón y sus posesiones mediterráneas, los Países Bajos y el Franco-Condado (Austria  y el título de Emperador del Sacro Imperio se lo deja a su hermano Fernando).
Sigue las líneas de su padre: defensa permanente del catolicismo y lucha por la hegemonía europea, lo que le lleva a enfrentamientos con distintos territorios:
Francia es derrotada en la batalla de San Quintín, obligando a firmar a Enrique II la paz de Cateau-Cambresis (1559) en la que renuncia a intervenir en Italia.
Organización de la Liga Santa (Papado y Venecia) ante la amenaza turca en el Mediterráneo, derrotando a los turcos en Lepanto (1571).
En los Países Bajos tuvo que enfrentarse con los holandeses (de mayoría calvinista y dirigidos por  Guillermo de Orange) que contaban con el apoyo de Inglaterra y algunos príncipes alemanes. Su dominación fue imposible y el conflicto se mantuvo hasta su independencia en 1648 durante el reinado de Felipe IV.
La guerra contra Inglaterra por el apoyo a los holandeses, a los corsarios Drake y Hawkins que interceptaban los barcos españoles y la ejecución de la reina católica María Estuardo, terminó con el desastre de la Armada Invencible (1588), evidente signo del inicio de la decadencia hispánica en Europa.
En política interior tuvo que hacer frente a la rebelión de los moriscos en la Alpujarras (1568) y al problema con el Justicia Mayor de Aragón (Juan de Lanuza), que protegió  a Antonio Pérez , primer secretario del rey acusado de intrigar contra la corona y que al ser aragonés y estar en conflicto con el Rey pidió ayuda a Lanuza.

La unión de las coronas de España y Portugal fue el mayor éxito político y diplomático de Felipe II y estuvo determinado por el azar y la política matrimonial practicada por los Reyes Católicos.
Tras la muerte sin descendencia del rey portugués Sebastián de Avís (1578), Felipe II reivindica sus legítimos derechos al trono ante el nuevo rey, el anciano cardenal D. Enrique, frente al otro aspirante, D. Antonio, prior de Crato. Felipe II, para apoyar su petición, envía entonces un ejército encabezado por el duque de Alba que derrotó al prior de Crato.
Tras la muerte del cardenal D. Enrique, Felipe II llegó a un acuerdo con la nobleza portuguesa en las Cortes de Tomar (1581) por el cual es reconocido rey a cambio de jurar las leyes de Portugal y establecer en su ausencia un virreinato o regencia en la figura de un portugués.
Portugal estuvo unido a España hasta su definitiva independencia en 1640 (Felipe IV), siendo este periodo el de mayor extensión de territorios de ultramar, al unir a las españolas, las posesiones portuguesas.


8.3  El modelo político de los Austrias. La Unión de reinos.
 Los Habsburgo o Austrias continuaron y desarrollaron la organización  política heredada de los Reyes Católicos. Procuraron rodearse de  funcionarios expertos en leyes que no pertenecían a la alta nobleza. De esta manera, apartaron a la aristocracia del poder de la Corte, permitiendo que el poder político quedara centralizado en sus  manos,  pero siempre respetaron las instituciones y fueros tradicionales de sus reinos, aunque surgieran conflictos.
La alta nobleza siguió jugando un papel muy importante, detentaba los  altos cargos  del ejército, de la marina y de la diplomacia, pero siempre subordinada a la corona.
Castilla se convirtió en el centro del Imperio. Esto ocurrió en mayor  medida con Felipe II que con su padre, Carlos V. En los demás reinos y posesiones se establecieron Virreyes (Aragón, Indias, Italia) o Gobernadores (Países Bajos, Milán). Estos cargos fueron ejercidos por altos nobles o miembros de la familia real.
El Rey estaba asesorado por los Consejos. Estos  podían ser sectoriales (Hacienda, Estado, Guerra…) o territoriales (Castilla, Aragón,  Indias, Italia…). Estaban formados por letrados, nobles y alto clero y  tenían un carácter meramente consultivo. El Rey tenía la última palabra.
Pese a todo Carlos V, tuvo un concepto patrimonial de sus reinos y nunca los consideró una unidad, de hecho juró las Cortes de sus respectivos reinos entendiendo con ello que respetaba sus derechos. Este concepto patrimonial del Imperio condujo, por un lado a la congelación de los sistemas constitucionales de los territorios y sobre todo evitó que estos se asociaran económica y políticamente lo que hubiera contribuido a crear un sentimiento de participación en una empresa común que nunca existió y que explica los conflictos internos que luego se sucederían.
Carlos I vivió volcado en la política imperial y el gobierno efectivo recayó en Francisco de Cobos que los detento durante 20 años, con una situación interna relativamente tranquila debido al carácter estático del imperialismo de Carlos V y al agotamiento de la nación debida a las constantes guerras.

Carlos V y Felipe II despacharon los asuntos cotidianamente con consejeros de su máxima confianza, los Secretarios, que hacían de intermediarios entre el rey y los Consejos. Algunos, como Antonio Pérez  con Felipe II, alcanzaron una gran influencia.
La administración territorial mantuvo la estructura heredada de los  Reyes Católicos. Los Corregidores, designados por la Corona, tenían el control de las ciudades. Otros cargos de la burocracia eran los Contadores y recaudadores de impuestos, y los Alguaciles que hacían  funciones de policía. Las Chancillerías y las Audiencias se encargaron de la administración de  justicia.

En cuanto a las claves del reinado de Felipe II y a su concepción de la monarquía, estas podrían resumirse  en una profunda burocratización de la administración (se impone la administración escrita), un profundo proceso de centralización que comienza con la declaración de la Villa de Madrid como la capital de la monarquía en 1561, esto supone el paso de un imperio europeo de base flamenca a otro de base castellana y con una clara vocación atlántica que nace en bancarrota (se dieron 3 a lo largo de su reinado) y con graves problemas interiores y exteriores de herejía. Se consolida este proceso de centralización con la creación del Consejo de Hacienda (1522-24), el Consejo de Indias, El Consejo de Italia que quita competencias a Aragón y consolidándose el Consejo de Castilla como el órgano principal de gobierno de la monarquía. El sistema esencialmente consistía en una acción real con asesoramiento de los Consejos.  Pese a la capitalidad de Madrid en Castilla, mantuvo el concepto patrimonial heredado de su padre. De hecho en el conflicto suscitado con Aragón por su secretario, Felipe II se reservó el derecho de nombrar al Justicia Mayor pero reconoció y juró sus fueros.
Felipe II intento canalizar las rivalidades aristocráticas que fueron muchas (Princesa de Eboli y su secretario Antonio Pérez contra el bando del Duque de Alba por ejemplo) organizándolos en partidos en base a parentesco y clientela en el Consejo de Estado, donde todos podían dar sus puntos de vista pero manteniéndoles alejados del poder cotidiano.


8.4- Economía y sociedad en la España del siglo XVI
La agricultura castellana se vio relegada durante mucho tiempo por los intereses laneros ahora se le reclamaba trigo para hacer frente al mercado interior y americano, pero está claro que muchos años de abandono y desidia en cuanto a los avances en su mejora hicieron que no pudiera responder. La falta de elementos técnicos y la pertinaz sequía hacía imposible aumentar la producción. Para conseguir este objetivo se recurrió a roturar nuevas tierras con la idea: nuevos arriendos, nuevas rentas pero sin mejorar la productividad, el problema endémico continua.
La industria textil tampoco funcionó como hubiera sido deseable ya que los precios también aumentaron al necesitar mano de obra externa a los círculos urbanos, a ello debemos unir la competencia extranjera en precios y calidad que llevaron a la crisis de la industria.
El Nuevo Mundo en teoría suponía una gran beneficio para Castilla: potencialidad de un gran mercado y suministrados de artículos escasos en la metrópoli (oro y plata), pero el impacto fue negativo: el incremento de la demanda sobre una economía subdesarrollada hizo que esta demanda no se pudiera cubrir con una estructura agraria primitiva y con escasez de mano de obra lo que hizo que muchos sectores limitaran su efectividad económica. En lugar de aumentar la producción aumentaron los precios y el castellano medio perdió su nivel de vida no pudiendo siquiera subsistir. Al tener que liberar las importaciones, el problema se agravó por la competencia de productos extranjeros que ocuparon el mercado interior y el americano. La sociedad se dualizó aún más ya que los únicos beneficiarios de este proceso fueron los terratenientes asentistas que vieron aumentar sus rentas pero sin mejorar la economía general que drenó toda su liquidez hacia Europa, donde sí se desarrolló una economía precapitalista que aquí no existió por razones también ideológicas.
El fracaso económico de Castilla, está íntimamente vinculada a la mala gestión del Nuevo Mundo y tiene cuatro causas fundamentales: No se explotaron sistemáticamente los recursos americanos, sólo los mineros; No se desarrolló en América una economía complementaria de las castellana; No se resolvió el problema de los navíos, imprescindible para asegurar un verdadero monopolio del comercio con América; No se encontró un procedimiento adecuado para utilizar el flujo de plata a favor de la economía castellana.
En cuanto a la economía financiera Carlos V hipotecó los recursos presentes y futuros de España con banqueros italianos (Fugger, Welter). Esta situación fue sancionada con las 3 bancarrotas que sufrió Felipe II y que rompieron definitivamente la economía española por mucho tiempo. Con Felipe II además Países Bajos e Italia dejaron de aportar a la Corona y esto hizo que todo el peso recayera en Castilla y también en Aragón aunque en mucha menor medida. Esta situación se explica a partir de tres ideas fundamentales:
Se estableció un dominio por parte de banqueros extranjeros sobre las fuentes de riqueza españolas. Se estableció que Castilla llevaría el peso de la carga tributaria de España, no existió unidad económica. Las clases castellanas sobre las que recayó casi todo el peso fiscal eran las menos apropiadas para soportarlo, por su deficiente estructura productiva.

En el plano estrictamente social estamos ante una sociedad rígida y estamental que vive de un orgullo mal entendido cuyo ejemplo más paradigmático son los fijo d’algo y los procesos de pureza de sangre. La estructura de propiedad feudal se mantiene ocupando nobleza y clero el 75%  del terrazgo siendo solo el 25% propiedad de Concejos y Ayuntamientos. El cuadro social podría establecerse: Una aristocracia inmovilista y absentista que no paga impuesto, un clero feudal con exenciones fiscales, una burguesía esencialmente comercial muy focalizada en la costa cantábrica y levante que es esencialmente asentista y no emprendedora. Un pueblo en la miseria que se dedica al vagabundeo y al bandolerismo que también ilustró la novela picaresca. Se consolidan instituciones sociales muy perniciosas para la evolución social como unos gremios muy cerrados y con una estructura feudal que impidieron la evolución de las técnicas de producción e imposibilitaron la inversión productiva. El mayorazgo también resultó letal al llevar a gran número de segundones al clero lo que dispara sus miembros y hace de esta institución un elemento parasitario de la sociedad que se intentó reformar con el cobro de los excusados pero no se consiguió plenamente en este período.

8.5 Cultura y mentalidades. La Inquisición
Toda esta realidad social y económica puede permitirnos hablar de que la necesidad agudiza el ingenio y el siglo XVI, será nuestro siglo de oro pese al analfabetismo mayoritario de la población. La Novela Picaresca, El Quijote son dos buenos ejemplos de esta eclosión cultural. Pero también la crítica política en Fuenteovejuna (el mejor alcalde el Rey) o en el Alcalde de Zalamea o Peribañez el Comendador de Ocaña, donde se critica la sociedad estamental y señorial. El desarrollo de la imprenta fue clave en este proceso. El Teatro jugó un papel clave con figuras como Lope, Calderón, Tirso de Molina que supieron encauzar la cultura popular en los escenarios de las plazas públicas compitiendo con los autos de fe. La Contrarreforma y la defensa de los principios católicos dejaron cumbres de la poesía y del misticismo como Santa Teresa, San Juan de la Cruz, Garcilaso, o la épica de Ercilla. La crítica socio-económica de autores como Quevedo o las grandes disputas intelectuales como las protagonizadas por Góngora y el propio Quevedo nos habla de una auténtica revolución cultural en medio de la peor de las condiciones económicas. El avance en la ciencias sociales y el derecho son muy importantes con figuras como Francisco de Vitoria, Suárez (Derecho Internacional), economía con figuras como (Azpilicueta o Mercado) y grandes lingüistas como Lebrija o precursores de la educación y la docencia como Luis Vives.
En las artes destacan grandes obras arquitectónicas como el Escorial, El palacio de Carlos V en la Alhambra. Los grandes pintores venecianos Tiziano, Tintoretto, El Verones, el Greco y toda la pintura contra reformista como Martínez Montañés, Pedro de Mesa, Alonso Cano.
España se convierte en el gran defensor de las ideas Contra-reformistas, donde la Inquisición jugará un papel esencial al intentar poner coto a la llegada de las ideas erasmistas y protestantes a nuestro país. Las ideas humanistas y antropocéntricas que se imponían en Europa fueron perseguidas en la Península de forma feroz. Los procesos de pureza de sangre se utilizaron como mecanismo de control ideológico para intentar frenar la difusión de ideas contrarias a la concepción monolítica de una idea de Cristiandad que ya no era operativa. Los grandes teólogos españoles como Francisco Suárez, Melchor Cano, fueron los artífices del pensamiento de la Contrarreforma. En general, la filosofía resultó una prolongación de la Escolástica medieval, pero con algunas innovaciones fundamentales como la Mística, la Hagiografía (Leyenda Dorada de Santiago de la Vorágine) y el trabajo en la Paleografía y Diplomática (Petrarca vs Mabillon) a fin de poner las bases de la veracidad y comprensión de los textos históricos que justificaban un determinado planteamiento ideológico.
JV