lunes, 5 de abril de 2010

La cultura renacentista, un tema controvertido.


Siempre que hablamos de Renacimiento pensamos en Italia y en un movimiento cultural que se contrapone a lo medieval. Vinculando lo primero a la luz y lo segundo a la oscuridad. Esta idea no deja de ser un lugar común que adolece de rigor ya que las esencias del renacimiento nacen en la denostada Edad Media:
• Surgimiento de monarquías nacionales, aún feudales con un concepto patrimonial del poder.
• Cisma de la Iglesia, que es reflejo de un bloqueo doctrinal que tiende a ser superado por una visión más científica y teológicamente más consecuente.
• Nacimiento de estructuras precapitalistas que tienen su base en el comercio internacional y en la gestión del excedente.
• Nacimiento de un nuevo grupo social especialmente dinámico: la burguesía.

Los dos primeros elementos van unidos, el fortalecimiento del poder laico pone en cuestión la supremacía de la Iglesia, no se cuestiona sólo la teología, que también, sino la estructura del poder. No es únicamente una lucha por el poder sino también la necesidad de buscar una definición ideológica que sitúe el lugar que la religión debe ocupar en la sociedad (como veis un debate muy actual). Es aquí donde se supera la dinámica medieval, ya que, el humanismo tiene una tendencia a la universalidad que pretende expresar valores adecuados a un tipo de sociedad en desarrollo dinámico.

Nos encontramos así con otro de los grandes tópicos históricos, el Renacimiento es una realidad italiana, cuando dos de sus más grandes pensadores nada tienen que ver con Italia: Erasmo de Rotterdam, que con su Elogio a la Locura, critica de forma contundente la sociedad establecida y Juan Luís Vives, otro critico de las injusticias sociales y considerado el fundador de la pedagogía moderna.

Esto provocó una necesidad de conocimientos nuevos y de paradigmas renovadores que renovaron la medicina con trabajos como los de Vesalio, Fracastori y el gran trabajo de un sabio completo como fue Leonardo (una nueva revelación de sus trabajos, nos permite conocer más y mejor su inmensa labor). La astronomía conoció una autentica revolución de la mano de Copérnico, su aportación no fue sólo científica sino política ya que, desde la mecánica de Aristóteles, cuestionaba la visión del Universo impuesta por Roma.
La historia deja de ser un relato o una exaltación para convertirse en una explicación inteligible de las vicisitudes humanas. Tomas Moro en Utopía, compara la evolución precapitalista inglesa con la República de Platón. Descartes en filosofía vuelve a Platón y busca una síntesis entre el pensamiento clásico y la fe, proponiendo nuevos conceptos como subjetividad, fuerza de la razón, duda sobre lo no probado y conjugar esto con los avances en las ciencias naturales.
En todos estos avances no podemos olvidar un hecho importante y poco valorado, la caída de Constantinopla provocó la huida de grandes pensadores y científicos que dieron un segundo impulso al humanismo con una asimilación rápida de la civilización helénica.

Sin embargo, si que existe un proceso dentro de la cultura renacentista que podemos vincular sino exclusivamente a Italia, si a las potencias mediterráneas que potenciaron el mecenazgo. Elemento clave para entender la gran eclosión cultural. Los burgueses buscaban un individualismo profesional y personal que les encumbrará socialmente y una forma de hacerlo fue mediante el patrocinio cultural que les sitúa por encima de la nobleza terrateniente. El apoyo del aragonés Alfonso el Magnánimo a Lorenzo Valla, el peso de los Médicis en el desarrollo cultural de Florencia o los Sforza en Milán.

No obstante nuevamente debemos destacar que las letras que tuvieron una gran difusión en la Toscana tienen sus tres grandes referentes en obras medievales la Divina Comedia de Dante, El Cancionero de Petrarca o el Decameron de Boccacio (cuyos fragmentos estudiaremos en este tema).

Pero también demandaron una nueva forma de moral que justificará su forma de vida aquí la Reforma jugo un papel clave.
Contrariamente a lo que pudiera pensarse, la Reforma no busca el cisma sino una valoración más racional de la teología, como pone de manifiesto el trasfondo social y político que vemos en las siguientes circunstancias que la explican:
• Una profunda crisis religiosa que hunde sus raíces en problemas de corrupción del clero, donde encontramos un bajo clero inculto junto con un alto clero licencioso y en una imagen papal muy devaluada.
• Una corte papal volcada en luchas artísticas y de boato contrarias al espíritu de austeridad evangélica al que algunos como Lutero quiere regresar.
• El intervencionismo papal en Alemania, se ve contestado por los príncipes que apoyan a la pequeña nobleza que lucha por las propiedades de la Iglesia.
• Una mentalidad critica emanada de las tesis humanistas que antes valoramos al que se une un ascenso de la burguesía que demanda una religiosidad más cercana a sus posturas mercantiles que tuvo su respuesta más clara en el calvinismo.

Lutero desde su principio de la justificación por la fe, plantea tres temas esenciales:
1. Denuncia las seguridades que se dan a los fieles.
2. Sólo Dios puede perdonar y no el Papa.
3. El único tesoro de la Iglesia es el evangelio.
Las implicaciones de este planteamiento le llevan a rechazar la primacía romana y la autoridad de los Concilios, sólo las Escrituras son contenido de fe, en consecuencia plantea la inutilidad de toda tradición dogmática y niega la existencia del Purgatorio (fuente de ingresos de las indulgencias).
Sus tesis encontraron muy pronto el apoyo de muchas personas y sobre todo el compromiso político de los príncipes alemanes por las implicaciones que sobre la autoridad tanto religiosa como política implica su doctrina.
Esto conllevó un conflicto con la máxima autoridad el Emperador que defendía los postulados papales, pero el resultado fue claro y quedo patente en el Edicto de Ausburgo de 1555: Cuius regios, euis religio, que supone que los súbditos adoptan la religión del Príncipe. Esto añade un elemento más, el carácter nacional, que se expresó en la traducción al alemán de la Biblia, siendo este espíritu nacionalista la base de otros movimientos de afirmación nacional como el de los husitas en Bohemia. Estas guerras de religión se expandieron por Europa, marcando los siglos siguientes y consolidando este proceso de afirmación de las naciones europeas, el caso francés resulta muy ilustrativo.

Como vemos la Reforma, no fue sino un paso más en la consolidación de una nueva forma de gobernar basándose en principios distintos a los que definieron las relaciones políticas medievales. Como os indicaba una de las claves estará en es ascenso burgués, que bebió entre otros de la doctrina calvinista que ensalzo el trabajo como vía de salvación, dignificando las ideas burguesas de beneficio y lucro comercial e industrial como muestras del favor divino y de la predestinación del individuo con el éxito.
Max Weber fue contundente en su afirmación de que la doctrina calvinista impulsó el sistema económico burgués.
Hemos querido plantear de forma sintética las claves para entender la cultura renacentista que estará en la base explicativa de la evolución histórica que veremos en este tercer trimestre.
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