domingo, 16 de febrero de 2014

Interpretación del tema 13 por Mikel

Mikel, vuestro compañero, ha hecho una interesante interpretación del Tema 13 que entiendo os puede resultar sugestiva. Es cierto, que es su visión y su forma de entender el tema pero espero que os ayude en la forma de enfocar el estudio y la realización de resúmenes sobre los diferentes temas. 

TEMA 13
           
             Las transformaciones económicas

            Hay que enmarcarlas en un proceso de revolución industrial que convertirá a Gran Bretaña en la potencia económica del momento. En 1830 comienza la industrialización en España, pero no se completará hasta la década de 1960. La lentitud de este proceso se debió a la falta de una reforma agraria que permitiese a la agricultura conseguir el capital necesario para invertir en industria. Se llevaron a cabo algunas medidas poco funcionales:
            Se cambió el sistema de propiedad feudal por uno capitalista, se abolieron los mayorazgos, se acabó con los derechos jurisdiccionales de los señores y las relaciones de vasallaje. Estas medidas fueron poco eficaces porque los propietarios de las tierras pasaron a ser los antiguos señores, no los campesinos, y no mejoró la producción. Además se realizaron dos desamortizaciones, la de Mendizábal y la de Madoz. Mendizábal expropió tierras a la Iglesia y las vendió en subasta pública, su objetivo era financiar el ejército para luchar contra los carlistas, limitar el poder de la Iglesia, crear una clase de propietarios liberales y posibilitar reformas agrarias. Los resultados no fueron buenos (el Estado no se benefició debido a que se aceptó deuda como método de pago, la producción no mejoro y los campesinos, que se convirtieron en jornaleros, estuvieron a merced de los nuevos propietarios, lo que empeoró su situación). Por otra parte, Madoz obligó a los ayuntamientos a vender sus tierras de propios. El problema fue que los municipios vendieron también tierras comunales, lo que afectó a su subsistencia. Los únicos que se beneficiaron fue un grupo de oligarquías locales (mismas autoridades locales que vendieron las tierras según sus intereses). El problema agrario se resume en la falta de estimulación a los nuevos propietarios para poner las tierras en explotación, estos prefirieron usar la numerosa mano de obra y exigir medidas proteccionistas (aranceles altos para estimular mercado nacional).
            La industria sufrió un lento desarrollo debido al problema agrario ya mencionado, el subdesarrollo del mercado nacional, la falta de inversiones nacionales y el analfabetismo de la población. En Cataluña destacó la industria textil, que había sufrido una crisis tras la guerra de independencia y se estaba recuperando gracias a las medidas proteccionistas (era incapaz de competir con el extranjero) y la inversión en maquinaria. También destacó la industria siderúrgica. Ésta surgió en Andalucía en la década de los 30, pero la falta de carbón mineral obligó a utilizar carbón vegetal, de peor calidad, lo que encareció los precios. En los 50 comenzó a extenderse la siderurgia por Asturias, dónde si que se utilizó carbón mineral (lo que produjo que cuando se construyese el ferrocarril en los 60 el hierro andaluz no pudiese competir con el asturiano). Cabe mencionar que no se pudo obtener beneficio de la minería peninsular debido a que la explotación de ésta estaba en manos del capital extranjero (medida que fue tomada en 1868 para acabar con la crisis de Hacienda).
            El capital extranjero fue invertido en el ferrocarril (también construid con retraso). En 1855, los moderados establecen un sistema ferroviario radial con Madrid en el centro (lo que desfavoreció a las zonas de la periferia). Los progresistas promulgan la Ley General de Ferrocarriles ese mismo año y (ignorando las medidas proteccionistas) importan el hierro necesario del extranjero. Durante la construcción de las vías, el ferrocarril, produjo muchos beneficios, pero a la hora de su explotación fue distinto ya que las vías se construyeron siguiendo intereses políticos, no económicos y la economía no pudo soportar el número de intercambios y transportes de pasajeros. Una característica de la red ferroviaria española fue que se construyó con un ancho de vía diferente al europeo (dificultando el comercio exterior).
Transformaciones Sociales
            Este periodo se caracteriza por el gran aumento demográfico. Éste se debió a la alta natalidad, ya que la mortalidad siguió siendo alta (guerras, hambrunas, epidemias...). El nivel cultural de la población era muy bajo (80% de la población era analfabeta). La densidad de población era baja, ya que, aunque se empezó a producir un movimiento hacia las ciudades, la población se concentraba en zonas rurales. Los cambios económicos y políticos (abolición del régimen feudal en favor de uno capitalista) configuraron la nueva sociedad de clases y consolidó a la burguesía como clase dirigente. Las desigualdades ya no eran de carácter social sino económico.
            A la cabeza de la sociedad se encontraba la antigua nobleza, que había ampliado sus tierras con las desamortizaciones, y la burguesía que formaron una oligarquía que monopolizó el poder político. Éste grupo tuvo el apoyo de la reina, la Iglesia y el ejército. Este último se organizó por un sistema de quintas (destacando las numerosas redenciones) y destacó por su intervención en política (creándose la figura de los espadones). La Iglesia apoyó al carlismo hasta 1840 que cambió de bando y defendió a los moderados (con la firma del concordato consiguió financiación por parte del Estado). Esta oligarquía representó al sector moderado, que era esencialmente conservador (soberanía compartida, sufragio muy restringido, restricción libertad de expresión, economía proteccionista y en contra de derechos sociales como el de asociación, reunión o el de huelga).     
            También hubo una pequeña burguesía, fue escasa y con poco peso social. Los sectores dominantes fueron las clases populares. En el mundo rural destacan los pequeños propietarios (con propiedades tan pequeñas que no bastaban ni para subsistir), los arrendatarios y aparceros (cultivaban la tierra de otros a cambio de pago en dinero o en especie) y los jornaleros (viven de los escasos salarios cuando hay trabajo). Estos sectores vieron empeorar su situación con el cambio del modelo feudal (pasaron a depender de que los nuevos propietarios les contratasen o no).
            En la ciudad nace un nuevo grupo llamado el proletariado industrial que nació como causa del desarrollo de la industria. Su situación fue pésima. Vivían en la miseria, bajo duras condiciones laborales (trabajo de niños y mujeres, jornadas laborales de más de 12 horas, escasos salarios, despidos ante cualquier forma de protesta...), en barrios degradados sin servicios y en viviendas inhabitables. Este grupo destacó en Cataluña, en la periferia de las ciudades, en las zonas mineras y en la construcción del ferrocarril. Este grupo comenzó revueltas, como el ludismo (destrucción de máquinas), que poco a poco fueron evolucionando en forma de protesta más elaboradas. Su objetivo era conseguir derechos (asociación, reunión y huelga), se agruparon en movimientos anarquistas y socialistas. Además, con el final del Antiguo Régimen y la abolición de los gremios como forma de producción, muchos miembros de estos pasaron a formar parte del proletariado industrial (lo que conllevó llevar una vida miserable o emigrar).
            Por otro lado la condición de la mujer se vio empeorada. Creció el pensamiento de que la mujer tenía que encargarse de las tareas domésticas. Muchas mujeres trabajaron en la industria, lo que supuso una doble jornada laboral. Además la mujer no tuvo derecho a voto, por lo que estaban sometidas al hombre. No llego a haber ningún movimiento que pidiese derechos para las mujeres, aunque si se pidió una educación femenina digna.
            En un principio las clases populares y la pequeña burguesía apoyaron a el partido progresista, que prometía reformas como la abolición del sistema de quintas, abolición de impuestos, legislación laboral y salarial, derecho de asociación y huelga, etc. Sin embargo, este partido, dirigido por acomodados espadones, no tomará las medidas necesarias. Los progresistas llegan al poder a través de pronunciamientos, en los que las clases urbanas participan con la creación de Juntas Revolucionarias, pero tras llegar al poder los progresistas retrasan las reformas y disuelven las Juntas.
            Progresivamente las clases populares van tomando posturas más de izquierdas y en 1849 nace el Partido Demócrata (que defendía el sufragio universal, la soberanía nacional, libertad de imprenta, culto y asociación) y el republicanismo (que aunque hubo movimientos de derechas, defendió un régimen no monárquico y pedía cambios económicos y sociales).
            Las pésimas condiciones del campesinado y las masas urbanas generaran un sentimiento de rechazo hacia el orden burgués (lo que en Navarra y Cataluña se tradujo en apoyo al carlismo y en Andalucía y Extremadura en bandolerismo, agitaciones y revueltas).
  Génesis y desarrollo del movimiento obrero en España.
            Este movimiento surge gracias a la libertad de asociación y se ve influenciado por el marxismo (que defendía un socialismo revolucionario en el cual los obreros toman conciencia de sus situación de explotación frente a la burguesía, establecen una dictadura del proletariado y luego crean un Estado que controle los medios de producción y regule las condiciones laborales) y  el anarquismo (que quería deshacer el Estado, que sostenía a la clase burguesa, y la propiedad privada).
            A nivel internacional España envió un delegado a la AIT (primera internacional), cuya finalidad era la organización política del proletariado en Europa. La misma internacional envió a Fanelli, con lo que las primeras tendencias anarquistas empezaron a entrar en el país. En 1870 se celebra en Barcelona el primer congreso obrero (FTRE). También destacó la figura de Paul Lafargue que extendió los planteamientos marxistas por el país.
            La velocidad de este proceso dependió del grado de industrialización de los territorios, siendo Barcelona el foco dónde se iniciaron estos movimientos.  Las clases más desfavorecidas se fueron agrupando en el Partido Demócrata y más tarde al republicano, participando activamente en juntas. El movimiento obrero español se puede definir como un proceso asociacionalista en el que el proletariado defiende sus intereses económicos.
            En este movimiento el proletariado pedirá el reconocimiento de sus organizaciones, en 1854 se realiza la primera huelga general en Barcelona. Tras varios actos de violencia, se negoció con el Estado para intentar conseguir el derecho de asociación, la reducción de la jornada laboral a 10 horas y la prohibición del trabajo infantil. Con la salida de Espartero se paralizan los avances.
            Todo este movimiento generó inseguridad entre las clases altas, lo que derivará en políticas represivas. Durante la Primera República (sobre todo con el gobierno de Pi y Margall), se recogerán gran parte de estas peticiones en la Constitución de 1873, aunque la deriva al conservadurismo del sistema provocará nuevos enfrentamientos que acabaran con la derrota de los internacionalistas por parte de Serrano en 1874.
            Cabe destacar que la mayor parte de la población no participó en la lucha política. El voto censitario les alejó de la participación política hasta el Sexenio Democrático. La falta de instrucción hizo que la población se acercase más al "mesianismo anarquista" que a la formación de partidos y de sindicatos. Las duras condiciones de vida provocaron los levantamientos de las clases más pobres.
 Transformaciones culturales
            La cultura se ve influenciada por corrientes culturales europeas, la difícil convivencia entre tradición y progreso, el elevado analfabetismo y el escaso interés por la cultura y la ciencia.
            Entre las corrientes de pensamiento de la época destaca el Krawisismo, que se basa en la importancia de la razón y el deber individual, la defensa de la libertad de conciencia, el culto a las ciencias experimentales, el liberalismo y a la tolerancia, el optimismo frente a la naturaleza humana, el anticlericalismo y el espiritualismo (buscar a Dios en la naturaleza). Culpa a la Iglesia por el atraso cultural del país, y propone la incorporación de la mujer a la enseñanza y la europeización del país (destaca la creación de La Institución Libre de Enseñanza y la Junta de Ampliación de Estudios e Investigaciones). También fueron muy influyentes el positivismo (que incorporó modernos métodos de estudio social) y el darwinismo (teorías sobre la evolución que generaron conflictos contra la Iglesia).
            En cuanto a educación, durante el sexenio hubo una amplia libertad de cátedra, pero con la llegada de la Restauración se estableció una amplia censura. Se volvió a una educación tradicional (anticuada, poco crítica y en la que intervenía la Iglesia). La enseñanza secundaria estaba reservada para las clases más acomodadas.
            Durante este periodo destaca la importancia de la prensa, la cual fue uno de los principales vehículos de transmisión de las corrientes europeas. Ganó mucha importancia tras el Trienio Libera. En la década de los 30 adquiere una dimensión nacional y a partir de 1860 se publican periódicos de información general.
            En arte y literatura se pueden diferenciar dos periodos separados por el Sexenio Democrático. El primero es el Romanticismo Histórico (en el que destacan Alberto Lista y Agustín Durán), que es una tendencia tradicional y antiliberal, y el segundo el Romanticismo Liberal, cuyos máximos representantes son Larra y Espronceda (destacando las críticas de Larra en sus artículos periodísticos), aunque también destacan Bécquer y Rosalía de Castro que fueron "románticos tardíos". Durante esta época se produce la Renaixença en Cataluña.
            Tras el Romanticismo llega a España el Realismo en el que destacan grandes figuras de la literatura española como Galdós o Clarín. Estos mismos autores se ven influenciados por un movimiento posterior, que surge como una evolución del realismo, el Naturalismo, en el cual destacan Emilia Pardo Bazán y Vicente Blasco Ibáñez. Ambos movimientos se centran en la crítica de España, sobre todo en su aspecto más rural. También es importante el Costumbrismo en el que Fernán Caballero será una figura clave.
            También fueron muy importantes las obras de los autores de la Generación del 98 que ante un desencanto social criticaron la sociedad con pesimismo y propusieron cambios sustanciales.
            La arquitectura de la época mezcló elementos modernistas (ensanches) con historicistas (neoclásico, neogótico y neomudéjar), a final de siglo destaca la figura de Gaudí y su arquitectura modernista. La escultura prosiguió con el neoclasicismo y la pintura fue más rica y variada (destaca una tendencia romántica representada por Alaza y Lucas y una tendencia realista que representó escenas de la vida cotidiana), el pintor más destacado fue Pablo Picasso. A principios de siglo XX surgen los "istmos". 
 Mikel Aparicio Perugini

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