jueves, 2 de abril de 2015

Altea y Sierra Gelada, las contradicciones de la Marea Baixa alicantina

La visita a esta zona tan próxima a ese emporio de la irracionalidad urbanística que es Benidorm, asombra al viajero al encontrar en su epicentro, Altea, un pueblo lleno de luz y buen gusto que te permite abstraerte de tanta desazón por el ataque del hormigón a una zona realmente privilegiada y con un entorno sorprendente.
Sus calles llenas de bullicio y tiendas combinan con unas vistas realmente únicas y con acontecimientos culturales como un concierto de cámara en esta iglesia que nos recuerda las influencias orientalizantes de un pasado islámico de base berberisca.
Parque natural de Sierra Gelada y Punta de Albir desde la zona cimera de Altea.

Peculiares casas neomudéjares dedicadas a Cervantes y calles llenas de sabor mediterráneo.


La cercana Calpe y el Peñón de Ifach, dominan la vista norte
Las vistas nocturnas añaden un cierto encanto

Sobre el fondo rojizo de las nubes, el sol que fenece y nos muestra el ataque furibundo a la razón y al buen gusto que suponen esas torres que recuerdan más un paisaje apocalíptico de Max Max que una zona de gran belleza como veremos.
Pero la desazón se compensa con otro paseo por las callejas de Altea.
Frente a Altea se yergue este parque natural de Sierra Gelada (Sierra Helada). Este nombre se le da, en nuestra opinión y entre otras cosas, porque se conservan allí restos relictos tanto de fósiles marinos, como de antiguas minas y también de un curioso cabalgamiento geológico que hizo que estos restos marinos llegaran a este sugerente entorno. Una ruta de unos cinco kilómetros, muy accesibles para todo tipo de fondos y diversidades físicas, permiten un agradable paseo.
Las vistas de Altea y de la bahía son realmente singulares
también el Peñón se distingue con claridad
y la belleza brota en cualquier punto.
Aquí tenéis este peculiar cabalgamiento con el buzamiento invertido que llama la atención al caminante.
Detalle del pliegue

El entorno muestra toda la exuberancia del paisaje mediterráneo

Los fósiles de moluscos bivalvos, llamados los Condrodontos que vivieron hace unos 100 millones de años en el fondo marino de Sierra Gelada. Su hábitat era el fango donde estaban enterrados como la actual Nacra.

En estas vistas panorámicas podéis observar la magnitud del entorno


Y justo enfrente en la famosa Sierra de Aitana, el Puig Campana y el famoso tajo de Roldán que os marcamos en la foto. Esta formación geológica nos habla de una peculiar leyenda que sitúa al famoso Roland, uno de los comandantes de Carlomagno, en la Marina Baixa. Éste enamorado de una bella doncella local dio un tajo a la montaña para evitar su muerte. Sin duda, una peculiar historia rosa pero que da un halo de misterio a la belleza intrínseca de esta zona muy singular. Dónde la historia se muestra en diferentes formas.
El camino continua y la singularidad del entorno nos va acercando al faro de Albir
Las minas de Ocre que vemos en la bajada al mar son otro atractivo de la zona
Las bateas nos hacen entender los ricos platos que con estos moluscos proliferan en la zona
El camino es sinuoso y con pequeñas sorpresas en el paisaje que animan al viajero
Final del camino el Faro de Albir en la Punta de Sierra Gelada, es el punto culminante del paseo.
Fotos JV y Eugenia
JV






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