jueves, 10 de agosto de 2017

Edimburgo, el acogedor escocés

 Nuestro paseo por Escocia concluyó en Edimburgo, esta ciudad se podría definir como acogedora, interesante, preciosa con sabor y que mezcla modernidad y tradición en una sugerente ecuación. Es una ciudad vital con mucho ambiente y que disfrutamos mucho. Ahora compartimos con vosotros algunos de sus rincones.
 El comienzo impacta. Desde Princes Street se divisa la ciudad vieja con su imponente castillo encaramado a los inquietantes riscos negros de Castle Rock que son el origen de esta atractiva ciudad.

 En la esquina de esta bulliciosa calle junto al Caledonian Hotel, la neogótica St John`s marca el final oeste de esta arteria fundamental
 En el extremo opuesto la National Gallery y sus exposiciones marcan el devenir de la ciudad
 Los jardines de Princes St marcan el pulso de la ciudad y permiten observar la imponente arquitectura victoriana.


 El hotel Balmoral marca el paso entre la ciudad nueva y la vieja
 Las vistas del castillo y la vieja ciudad impactan desde cualquier ángulo.

 Los alrededores de Edimburgo muestran lugares como el Maid of The Forth, lugar marcado por los impresionantes puentes que cruzan el estuario de este gran rio que riega la ciudad, aquí en Queensferry se coge el barco que te lleva a la "Iona del este" cuyo significado es la "isla de san Columbano". Esta isla guarda la bella Abadía de Inchcolm y una espléndida colonia de aves dignas de una visita.


El estuario está custodiado por el bello pueblo de Hawes Pier y las fortalezas históricas que lo protegían:

 La pequeña isla de la Inchcolm Abbey se distingue en la lejanía y en sus sólo 800 metros guarda varias joyas que os mostramos:
 en primer lugar una colonia de frailecillos y otras aves marinas
 Las aves sirven de marco para explorar unas sugerentes vistas de la ciudad, dónde distinguimos las agujas de las iglesias, el imponente castillo y la colina que guarda el parque urbano entorno al palacio de Holyroodhouse del que hablaremos
 La isla resulta un lugar idílico. Desde la torre puede verse el puerto y la zona que guarda bunkers y zonas de protección del estuario durante las guerras mundiales



 Bellas estampas con las aves revoloteando marcan este lugar que combina ruinas y naturaleza, algo muy escocés.

 



 Muchas e interesantes imágenes quedarán en la retina del viajero

Diferentes tipos de focas pueblan el estuario que nos devuelve a Queensferry

 El castillo de Edimburgo tiene muchos lugares de interés pero sin duda las vistas que nos proporciona son una delicia. Aqui vemos los jardines de Princes St dónde distinguimos el frontón de la National Gallery, la estación de Waverley, la noria que como un ojo guarda el chapitel del monumento al gran poeta escocés Owen. El gran edificio con reloj nos muestra el hotel Balmoral, que majestuoso da paso a Calton Hill: apreciamos el proyecto de Partenón inacabado y el monumento a Newton.
 El castillo dispone de variados edificios, muchos puras curiosidades que merecen una visita tranquila
 Unas bien reproducidas mazmoras pueden resultar interesantes
 No obstante, las vistas son imponentes, a las casas georgianas unimos la vista de St. John y el famoso hotel Caledonian con su sugerente arquitectura en arenisca roja.
 En el castillo y en casi todo Edimburgo nunca te sentirás sólo, con mejor o peor tiempo el bullicio es una seña de identidad de esta ciudad
el canto de las gaviotas también te acompaña de forma casi permanente

 Algunas vistas más de la ciudad, con su peculiar arquitectura que combina tradición y modernidad, dan paso al impresionante estuario del Forth dónde podemos observar hasta plataformas petrolíferas y gasistas que combinan con ese sabor humano que es permanente y acogedor.



 Viajeros y autóctonos disfrutan del castillo, aquí os mostramos una boda en la evocadora St Margaret´s Chapel considerado el edificio más antiguo de Edimburgo datado en 1130. Tradición y modernidad otra vez se dan la mano en este entorno único.
 Los cañones también conforman las tradiciones de Edimburgo, cada día a las 13,00 horas se dispara el flamante One O'Clock Gun reliquia de la II Guerra Mundial. También el gigantesco Mons Meg, que sirvió para el asedio del siglo XV, es hoy una atracción turística para los visitantes.
 

 Dejamos el Castillo y recorremos la Royal Mile para llegar a......
 el Palacio de Holyroodhouse, es muy popular por ser la residencia oficial de la corona británica en Escocia pero sobre todo por ser el hogar de la malograda María Estuardo en cuya cámara tuvo lugar el terrible acontecimiento provocado por su celoso marido Lord Darnley. El palacio que hoy conocemos ha tenido sucesivas ampliaciones protagonizadas por Jacobo V y su esposa, María de Guisa. María Estuardo pasó en ella seis turbulentos años y allí se enfrentró a John Knox, se casó con sus dos primeros esposos y fue testigo del asesinato de su secretario David Rizzio.
 Hoy resulta una interesante visita para conocer algunas claves de la corona británica y el edificio se encuentra anejo a las ruinas de la bella abadía de Holyrood, todo ello rodeado de un bello jardín urbano dónde se observan los restos del antiguo monasterio de la abadía.
 El concepto museístico de conservación de las antiguas dependencias abaciales son una gozada para el viajero que puede disfrutar de unos restos bien conservados y consolidados pero en su forma original sin restauraciones que son muy habituales sin embargo en el resto de edificios históricos.


 Nuevamente tradición y modernidad se conjugan en una equilibrada sintésis que resulta muy agradable de disfrutar:

 El jardín que circunda el palacio y el parque urbano entorno a la colina reflejan muy bien el paisaje escocés.
 Los símbolos escoceses y británicos se combinan en armonía pese a que la enseña de la Cruz de San Andrés se prioriza de forma significativa en todos los edificios importantes, aquí como vemos se mantiene la enseña escocesa de los tiempos de Jacobo VI que fue monarca escocés y británico en los albores del siglo XVII



 pese a que el buen tiempo nos acompañó en nuestro viaje, cómo digo uno de los días en Holyrood llovió, pero como véis la lluvia da una pátina elegante a la piedra que embellece sus formas.



 Apreciamos un lugar interesante dónde lo antiguo combina de forma equilibrada con lo moderno:
 La pretendida acrópolis de Edimburgo se yergue en la zona este de Princes St, existen varios monumentos con arquitectura clásica cómo este tholos dedicado a Robert Burns, uno de los héroes patrios
 Esta zona conocida como Calton Hill, ofrece una buenas vistas de Edimburgo aunque el día de nuestra visita la lluvia y la bruma se apoderaron de las mismas, hecho que le da sabor

 Un monumento a Nelson que conmemora Trafalgar y un intento de Partenón que se intentó convertir en monumento nacional por sufragio popular pero que resultó fallido aunque tiene su encanto:

 Vistas interesantes de la ciudad coronan esta subida que guarda otros edificios cómo

 la St Andrew´s House construída en los años 30 como sede de la delegación escocesa del gobierno de Westminster.

 Desde Calton Hill se tienen además unas espléndidas vistas del Palacio y Abadia de Holyrood
 La National Gallery guarda algunos tesoros como este Velázquez y el Van Gogh de la foto inferior que hacen inexcusable su visita

 La terraza y entrada del museo tienen además un magnífico y bello entorno

 Edimburgo guarda además alguna otra sorpresa interesante aunque a priori no parezca un visita sugestiva. En el noreste de la ciudad y bien comunicado por autobús esta Leith que ha sido el puerto de Edimburgo desde el siglo XIV manteniéndose como núcleo independiente hasta 1920. Hoy es una zona de gentrificación con modernos edificios y centros comerciales como el que curiosamente alberga un interesante museo que ofrece una documentada y exhaustiva visita por el Yate real "Britania".
 pese a no parecer una visita atractiva en primera instancia, resulta interesante y te acerca de forma muy detallada a la idiosincrasia de la monarquía británica, a sus peculiares y algo curiosas normas. En caso de tener tiempo resulta una visita sugerente e interesante.
 A unos 11 kms al sur de Edimburgo se encuentra este mágico y evocador edificio que ha tenido una gran repercursión reciente al concluir en ella la película de "El código Da Vinci". Esta capilla se construyó a mediados del siglo XV para William St Clair, tercer duque de Orkney y su ornamentación interior (extraña para el momento y que hoy no se puede fotografiar) es un monumento, según nos cuentan, al arte masón, rico en imágenes simbólicas que mezclan temas biblicos con otras paganas como el Green Man (hombre verde). También son profusas las manidas referencias a los templarios relacionándolos con rosacruces y masones que vinculan este templo a la cultura de Sang Real y los manuscritos apócrificos con el linaje de Jesús de Nazaret. Historia y mitos mezclados en un marco arquitectónico realmente único e incomparable.
 Algunas imágenes de la capilla pueden ayudar a situar el tema:
 El interior es realmente espléndido
 La techumbre resulta cuando menos peculiar y original
 Esta danza de la muerte ilustra esa símbiosis entre lo divino y lo humano que se mezclan en la capilla
Uno de los hombres verdes que decoran esta original capilla.
 La Royal Mile es el centro neurálgico de la ciudad de Edimburgo, entorno a ella se vertebra uno de los ejes principales de la ciudad:

 Las calles de la ciudad esconden muchos secretos y gustan de erigir monumentos a sus próceres cómo esta estatua a Walter Scott, el gran bardo escocés.
Otros como el gran explorador Livingstone también tiene su estatua.
 El Balmoral Hotel y su imponente reloj junto a la estación es un lugar peculiar, sus agujas adelantan siempre tres minutos para que nadie pierda el tren.
 Esta ciudad llena de encantos se crece con los días lluviosos que le dan un sabor especial pese a que la bruma engulle con su manto todas las perspectivas.

 En los días claros muestra toda su belleza y gradiosidad además de unas cuestas para disfrutar

 La Royal Mile muestra todo el bullicio y vitalidad de la ciudad. En ella podemos observar lugares interesantes como la catedral de San Giles cuya peculiar torre podemos observar aquí. Las imágenes de las tradiciones británicas se suceden en autobuses y las conocidas cabinas telefónicas:


 Otra peculiaridad de la ciudad son los close: pasadizos que dan paso a bellos espacios interiores rodeados de pisos de viviendas y tambien de lugares como al que da paso éste, el Writers´Museum dónde se conservan manuscritos de autores como Robert Burns, Walter Scott o Robert louis Stevenson.
 Personajes originales y edificios de interés orillan las aceras de esta Royal Mile:
 
 
 Saliendo de San Giles y no lejos del viejo parlamento escocés, se encuentra esta curiosidad,  conocida como el corazón de Midlothian, que se señala dónde se alzaba el Tolbooth. Construido en el siglo XV y derribado a principios del siglo XIX, era el lugar de reunión del Parlamento, el Consejo municipal y la Asamblea General de la Iglesia Reformada, antes de convertirse en juzgado y, finalmente en prisión y lugar de ejecuciones. Los peatones, por tradición, escupen en el corazón al pasar para que les de suerte. Nosotros no vimos ningún caso, aunque si alguna boda muy próxima que pueden realizarse aquí por si acaso.
 
 Las calles son vitales pero esto implica también hoy un auténtico caos circulatorio casi imposible de esquivar pero quizás esto también forma parte del sabor de la ciudad.


 
Bueno ya nos despedimos de una ciudad que nos acogió y en la que hemos disfrutado, siempre la llevaremos en nuestra mente y en nuestro corazón. Hasta siempre
 
Fotos JV y Eugenia
JV 
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