domingo, 10 de agosto de 2014

Libros veraniegos: "La cabeza en llamas" de Luis Mateo Díez y "El Invierno del Mundo" de Ken Follett

El verano es un buen momento para disfrutar de la lectura, es cierto que no siempre se lee todo lo que uno quiere o debería, pero es una práctica muy sana para combatir las calurosas tardes estivales.
Os propongo dos lecturas: una más densa "La cabeza en llamas" y otra algo más liviana, aunque no por su tamaño, que es "El invierno del Mundo".
Luis Mateo Díez plantea, en cuatro historias, como los traumas infantiles y los problemas en la niñez y en la adolescencia van a condicionar de forma significativa la edad adulta. No pretende dar justificaciones ni normas psicológicas para abordar esta problemática sino que se limita a narrar de forma cruda historias, cuando menos peculiares, donde un pirómano, nieto de un abuelo con disparo fácil condiciona su devenir familiar, un tío que decide destapar los secretos de familia y como ellos condicionaron su vida o un grupo de colegiales enfrascados en un peculiar proyecto educativo. Es un libro complejo y que se debe leer con tranquilidad, pero resulta cuando menos sugerente.
Ken Follett nos muestra en esta pequeña guía la situación de la juventud y las sociedades inglesa, soviética, alemana y norteamericana en los prolegómenos de la guerra mundial. La consolidación del fascismo y como unos los vivieron con fiestas e inconsciencia, cuando no con complicidad, y otros con verdadero compromiso político. Se habla en detalle de la Guerra Civil Española, unos la ven como una respuesta contundente al fascismo y otros con miedo a una involución bolchevique en el sur de Europa. Plantea como sólo los idealistas brigadistas internacionales apoyaron con decisión esta contienda y la pasividad de franceses e ingleses, cuando no el ataque directo de católicos influyentes como los Kennedy o el apoyo de filonazis, como los dueños de Texaco, al régimen de Franco.
Narra con profusión los avatares de la II Guerra Mundial y las consecuencias en todas las familias protagonistas con suertes desiguales, también los inicios de la Guerra Fría y los problemas en la que ésta se apoyó.
No obstante, me quedo con una frase que creo que define muy bien el planteamiento general del libro: "Erik era una de esas personas ineptas a las que asusta tanto la vida que prefieren vivir subyugados por una autoridad de hierro y que un gobierno que no admite discusión les diga que tienen que hacer que pensar. Eran idiotas y peligrosos, pero había muchos como él".
JV
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