jueves, 3 de diciembre de 2009

Arte Sacro en Tordesillas: el museo de San Antolín. I Parte


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En esta esplendida tabla del siglo XVI, que se encuentra a la salida del Museo de San Antolín, esta representado el Milagro de la Misa de San Gregorio. Según la tradición católica:

El papa Gregorio I (muerto en 604), arrodillado ante el altar, se dispone a celebrar la Eucaristía cuando de pronto se hacen realidad las palabras del Evangelio al consagrar el pan y el vino: «Éste es mi cuerpo, Ésta es mi sangre». Cristo sale en carne y hueso de su sepulcro y la sangre que le mana del costado se derrama sobre el cáliz que hay en el altar.
Este hecho narrado con toda claridad en la tabla, añade otro elemento iconográfico, típico de la época: mostrar diferentes símbolos de la pasión de Cristo.
Si miramos el cuadro de izquierda a derecha y de abajo arriba, encontramos que en el ángulo superior izquierdo aparece un ángel con la lanza que hirió el costado de Cristo, según la tradición y otra lanza con la esponja que con vinagre se le dio al condenado para calmar su sed.

Debajo y siempre en el margen izquierdo: aparece un gallo, símbolo de las tres veces que su mejor discípulo Pedro, le negará antes de que este cante. Vemos igualmente la columna donde fue atado, flagelado y escupido como aparece representado por el hombre que expulsa saliva en el cuadro. Si bajamos junto a las rodillas de San Gregorio identificamos el flagelo, que consistía en un grupo de correas provistas de pequeños huesos, pelotas de plomo y agudas puntas de hierro.
La corona de espinas que fue un símbolo de burla de los soldados. En las proximidades de Jerusalén existían varias especies de espinos, entre ellos la llamada Sizyphus Spina Christi, la cual era usada como material combustible para las fogatas; de ahí la facilidad con que las consiguieron. Está representada por unas gotas de sangre bajo el nimbo dorado.
En el lado derecho del cuadro, aparecen el resto de símbolos: la maza y las tenazas: utilizadas para clavarlo a la cruz. Los dados: con los que los soldados romanos se jugaron su túnica. Puede ser interesante observar que el número que suman los dados es doce lo que pudiera aludir a los apostoles que participaron con Jesús en la última cena.
Una bolsa  que representa la recompensa de monedas, que Judas Iscariote recibió por su traición. La figura que aparece sobre la representación de la bolsa reproduce la imagen del Ecce homo -según el evangelio de San Juan, se trata de la palabras que pronunció Poncio Pilatos, al presentar a Jesús, "aquí tenéis al hombre", de esta manera intentaba compartir con el pueblo la culpabilidad del reo que el no tenía muy clara.-
Como vemos una obra cuya calidad artística puede ser mediocre para el momento en que fue realizada, pero que comporta ese gran valor didáctico que en muchos casos el arte sacro quería transmitir a sus fieles. En este sentido llama la atención el tratamiento poco técnico de las llagas y la sangre vertida sobre el cáliz, pero que contiene una gran carga emocional en cuanto a la exaltación de la verdad revelada.
Este museo de cuya ubicación y resto de obras os hablaremos más adelante, cuenta además con otras estupendas obras que muestran la pasión que nos parece importante mostrar para complementar la gran riqueza de este coqueto museo:



Capilla de los Ulloa, retablo de estilo escurialense del último tercio del siglo XVI, con pinturas que recuerdan al estilo Toledano.



Capilla de los Ulloa: Talla de un Crucificado Protogótico.

Esta serie de posts dedicados al Arte Sacro quiero que tengan una dedicatoria especial a Vicente, mi compañero en Campo Real. Quien con su sensibilidad artística me ha hecho ver este tipo de obras desde una nueva perspectiva que quiero agradecerle con estas pequeñas aportaciones nunca comparables a su rigor y exhaustividad aunque sí hechas con cariño, recordando cuando las veía sus comentarios y enseñanzas siempre interesantes.

Fotos JV
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