jueves, 4 de marzo de 2010

Los Nabateos; la gestión del agua en la Antigüedad


Los Nabateos son un pueblo nómada, procedente de Arabia, que se instala en Jordania entre los siglos VI y V a C expulsando a los últimos edomitas o dumeos. En el siglo II a.C Petra, capital de los Nabateos era conocida a nivel internacional, como lo corroboran las reminiscencias helenistas de sus templos y la ulterior colonización romana. Estos pueblos que se asientan en zonas originarias del Neolítico, tuvieron que luchar con un grave problema climático si atendemos a las teorías de Gordon Childe, para quien el Neololítico no es sino una respuesta a un cambio climático que provocó una alteración ecológica fruto de un proceso de desertización que obliga a proteger las especies, tanto animales como vegetales. En este proceso el control del agua y su distribución serían claves. Los Nabateos diseñaron un sistema para su gestión que pondría las bases tecnológicas, posteriormente desarrolladas por el Islam. Analizar este método de gestión de los recursos hídricos es el objeto del siguiente post.

El sistema tuvo por objeto el aprovechamiento exhaustivo de los recursos acuíferos de la ciudad y conllevó el desarrollo de un nivel de ingeniería hidráulica difícil de comparar con otras realidades de las civilizaciones antiguas. Ni siquiera los romanos pudieron mejorar los avances hidráulicos de este pueblo. Los Nabateos, supieron sintetizar toda la tradición del Oriente Próximo (Babilonicos, Asirios y Egipcios) en la canalización de grandes crecidas. De esta forma, haciendo de la necesidad virtud, consiguieron, siguiendo siempre los antecedentes de los edomitas, organizar un sistema de canalización que garantizara el suministro de agua para consumo y agricultura en una zona rodeada de desierto.

Este bagaje cultural, es el que los árabes extendieron por el Mediterráneo Occidental bajo la bandera del Islam. El sistema que ellos construyeron hacia posible una agricultura muy sofisticada y de gran productividad.

Tomado de: Mª Angeles Corrochano, Jordania, E. Jucar 1996, págs. 156-157

En los primeros tiempos, el aprovisionamiento se hacía a partir de los recursos de Wadí Siyagh- río situado en la parte occidental del yacimiento entre la Red House y la Cantera- , el agua se llevaba en burros hasta cisternas donde se conservaba. Esto supone aprovechar un recurso acuífero que estaba en uno de los suburbios de la ciudad y que acabaría por agotarse. Este sistema les permitía sacar provecho a las lluvias de invierno, abundantes pero de corta duración. Este pico pluviométrico es el que genera el gran número de torrenteras (llamadas wadis), que aparecen en la zona y que dan lugar a un particular paisaje. Para solucionar estos problemas, los nabateos ponen en pie ingeniosos sistemas para llevar el agua desde lugares montañosos hasta los llanos. Este sistema utiliza las llamadas cisternas bajas, que estaban situados aprovechando cavidades rocosas o en pequeños abrigos cubiertos para mantener el agua limpia y evitar la evaporación. Se construyeron presas y pequeños embalses para encauzar las avenidas y crear pequeñas unidades de recogida de agua, útiles para el consumo y la agricultura.


El aumento espectacular de la población, que pasó rápidamente de 15.000 a 20.000 habitantes, para llegar a duplicarse en pocos años alcanzando unas 30.000 personas, si tenemos en cuenta los diversos suburbios documentados en Wadi Siyagh, el Sabrah, El Barid y el Madrás, hizo insuficientes las infraestructuras anteriores al agotarse las reservas. Esta situación provocó la necesidad de desarrollar un sistema que permitiera aprovechar los recursos del río Musa, que tenía un caudal abundante y un régimen continuo durante todo el año.

Esta nueva canalización permitía llevar el agua al centro de la ciudad de dos formas:

• La primera mediante un acueducto visible hoy gracias a las excavaciones.

Este seguía el curso oeste del río Musa hasta llegar a la entrada del Siq, dónde había un dique hoy destruido por razones de seguridad. Este dique impedía que el Siq quedara invadido por las inundaciones. A partir de aquí, el agua era canalizado a través de unos túneles hacia el Wadi Matabha, que se une con el Wadi Musa a final de cardo romano. Inicialmente el agua descendía por el Siq a los pies de la gran pared en su lado izquierdo, mediante un canal ahondado en el terreno (foto). Pero los monarcas nabateos decidieron pavimentar el Siq, realizando una desviación de la canalización alrededor de la montaña de El Khubtha en la ayuda de un dique y un túnel.
Entrada al Siq, inicio del canal detalle

Como vemos el sistema recorría todo el Siq, detalle de pavimento

Detalle diques de contención

Detalle del Tunel canalizado

Fuente al final de uno de los muros de contención

• El segundo sistema de aprovisionamiento fue un sistema de tubos o cañones de arcilla instalados a lo largo de los diferentes estratos que forman las diferentes zonas de hábitat.

Detalles del sistema de canalización, por toda la ciudad

Aún hoy río arriba, cerca del Caravesaran moderno, hoy utilizado para el comercio entre los beduinos de la zona, pueden verse los bloques en piedra que son restos de una reserva o depósito nabateo.


Uno de los destinos principales de este agua era el Nymphee, fuente pública situada en la calle de las Columnas que nace en la Ciudad Baja, configurando el cardo romano, en la confluencia del Wadi Matabha y Wadi Musa. Estos trabajos de ingeniería civil han servido para suministrar agua a toda la ciudad. Este abastecimiento se realizaba mediante la existencia de fuentes públicas como el Nymphee y la elaboración de un intrincado sistema de tubos y cañones de arcilla cocida que recorren la ciudad:


Nymphee (restos)

Imagen de situación Nymphee y cardo máximo

Antes de entrar en el Siq, encontramos un curioso elemento relacionado con el agua. Se trata de 3 bloques en piedra que los nabateos llamaban Djin, esto es Yinn “espíritus”:

Se ven con claridad las estructuras al borde del camino

Detalle del Djin, ¿Monumentos o depósitos?


En principio estamos ante tres tumbas construidas probablemente en el Siglo I a.C., una de las cuales conserva en su parte superior una pirámide escalonada (foto anterior de estructuras en el Siq) . Estas tumbas de una tipología tan simple, estarían conectadas con el tipo de tumbas torre que aparecen en Palmira. Aunque la existencia de este tipo de hitos en otros lugares de Petra, que se relacionan con cursos de agua, permite corroborar una leyenda beduina que afirmaba que estos monolitos eran enormes cisternas de agua a las que llamaron Saharij, en árabe “cisternas de agua”. Todo esto podría hacernos pensar en un culto milenario en esta zona, al agua como bien escaso que tendría sus propios monumentos religiosos.

Esta hipótesis no es del todo descartable, si tenemos en cuenta la importancia del agua en la zona y otros datos: por ejemplo la ciudadela rocosa de la ciudad, recibe el nombre de Um al-Biyara, madre de las cisternas. Todo parece indicar la existencia de un culto al agua como elemento de fecundidad de la tierra: en el río Siyagh se haya una inscripción en honor de Al-Uzza (Divinidad preislámica: una de las hijas de Ala que se relaciona con la Afrodita Urania), que apoyaría esta vía de interpretación.

El agua fue una clave del modo de vida de estos primeros árabes. Fueron capaces de dominarla. Esta tradición sería asumida por el movimiento islámico posterior a Mahoma, que difundió estas técnicas por todo el Mediterráneo, convirtiéndose en un elemento que define la cultura árabe que difundió el Islam.

Fotos y texto JV y Eugenia.
Publicar un comentario