domingo, 2 de septiembre de 2012

La Axarquía, retazos de un paseo veraniego

 La Axarquía malagueña es un pedazo de historia dentro de Andalucía, las revueltas moriscas y sus enclaves defensivos marítimos que protegieron el reino nazarí dan a este enclave de grandes y profundos barrancos al mar una identidad propia que se complementa con una infinidad de pequeñas unidades poblacionales que salpican las abruptas montañas. Fue también el último reducto musulmán antes de la expulsión definitiva. En esta vista desde Maro, localidad donde se encuentran las cuevas de Nerja, podemos apreciar la singularidad de la zona y restos de elementos defensivos costeros.
 Nerja y su famoso balcón de Europa forman parte de la Axarquía y nos recuerdan a los más talluditos series que marcaron nuestra infancia.
 En esta toma desde Frigiliana, podemos observar esa dispersión habitacional sobre las montañas que conforman la Axarquía.
 Estas dos imágenes de Frigiliana son buena muestra de la conformación de estos pueblos de la Axarquía, literalmente colgados de las montañas. Las dos columnas marcan uno de los puntos históricos más importantes de Frigiliana, El Ingenio, hoy fábrica de miel de caña y en el pasado antiguo palacio que supuso el tránsito de esta localidad desde su pasado musulmán a ser nombrada villa cristiana y entrar con este tipo de unidades de producción en la época moderna.

Pero su pasado morisco rezuma en cada rincón y en los nombres que salpican sus calles. En la actualidad azulejos como este guían al viajero narrando los hechos acaecidos durante las revueltas moriscas de la época moderna.

 La red urbana en Frigiliana puede apreciarse muy bien en esta imagen. Vemos también esa dispersión típica de la zona.
 Sus curvas y empinadas calles, su abigarrado entramado conforman un pueblo de gran belleza.

 Las plantas decorando el espacio y su peculiar desarrollo urbano le dan una curiosa identidad.

 Este símbolo de las tres culturas, musulmana, hebrea y cristiana, representa la tolerancia y la convivencia histórica de estas realidades sociales y culturales que convivieron en armonía y que hoy se han recuperado en un interesante festival donde la tapa juega un papel central.
 Cerca de esta zona tuvimos la oportunidad de visitar el pueblo de Marbella. Esta localidad tristemente famosa por gestores poco serios, es sin duda, un lugar bello que conserva en su casco histórico todo el sabor de los pueblos de la zona.
 Edificios y rejerías que nos hablan de un pasado honesto y bello que conservan la identidad de un pueblo mediterráneo lleno de bellas e interesantes estampas.

 Estrechas callejas donde afloran los campanarios de bellas iglesias llenas de una tradición cultural muy significativa

vinculada a una cultura hispano-musulmana que ha dado sentido a una forma de entender la diversidad y la interculturalidad. Los restos de su castillo nos hablan de la fuerza y presencia de esa tradición.

 Una bella síntesis es esta mezcla de colores y urbanismo que definen esta bella localidad.
 La otra cara de Marbella, Puerto Banus, donde un equivocado concepto del desarrollo ha creado un islote de consumo y prepotencia económica basada en el tener y no el ser, que ha hecho tanto daño a nuestro país.
  En este paseo no podemos obviar Málaga, la histórica ciudad donde aún hoy podemos observar esa amalgama cultural donde los restos romanos se mezclan con la fortaleza musulmana de época califal.
 De vuelta a la Axarquía, mostraros algún detalle de la acogedora Torre del Mar, donde saciar los anhelos playeros con la cercanía de la histórica Vélez-Málaga, capital de la zona. Este curioso encuentro con un artista playero da muestra de la creatividad para la subsistencia de muchos de nuestros compatriotas.
 Imágenes sugerentes para disfrutar de los muchos encantos de nuestra geografía y que nos permite descubrir las bondades de nuestras costas.


y como no, no seríamos nosotros sino buscásemos todos los "monumentos" y sin duda el pescaito frito es algo inherente a la zona. Aquí tenéis la estrella los espetos elaborados sobre antiguas barcas de pescadores y que son empalados frente al fuego dándoles un sabor especial.

Fotos JV y Eugenia
JV
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