viernes, 16 de octubre de 2009

Comiendo en Perales

Una semana algo ajetreada no me ha permito compartir con vosotros el encuentro gastronómico que tuvimos en Perales de Tajuña, en un restaurante coqueto, decorado con gusto, con sabor y donde una gran prensa de antigua madera te recibe como acogedor preludio de un buen yantar.

En el Lagar de Nemesio nos reunimos chinchones y campeños, utilizó el masculino aunque acudió una fémina ilustre y querida, ya que en femenino este gentilicio, podría dar lugar a coña.
Siempre que el llamado “bloque” se reúne, la amena y hiperbólica conversación se nutre de magníficos aromas de platos donde la suavidad de la habita se mezcla con la contundencia del rabo de toro, mezclándose la sensualidad de la cococha con la carne en estado primario sólo aderezada con sutiles salsas que ensalzan su fuerza. Todo ello regado con los vapores de grandes caldos que desde la Submeseta Norte nos traen rojos intensos y aromas del roble que los maceró.
Aquí os dejo las imágenes de lo que fue un encuentro siempre diferente y siempre especial.









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