domingo, 24 de enero de 2010

Sobre niños eternos, el conflicto generacional.

Ser un niño eterno no es nada malo, si lo que se conservan son las esencias: capacidad de asombro, ganas ilimitadas de conocer, espíritu de aventura, tensión emocional e ir siempre.

Pero es nefasto si se pretende ser siempre joven físicamente, dependiente, no tomar decisión y además ser iletrado, egoísta y aprovechado.
Diversos artículos y post, de la última semana, abordan el tema desde perspectivas diferentes. La guinda ha sido una propuesta de la Sexta, donde se habla de la generación NiNi, que ha resultado muy clarificadora. Pero pese a que en este programa se muestra una imagen que podríamos considerar mayoritaria, no se representa a la totalidad del grupo social que analiza: los jóvenes. En este grupo, como siempre ha sucedido, también existe el criterio, el compromiso, el esfuerzo, las ganas y la voluntad de cambio. Estos últimos representan el futuro.
Un artículo publicado hoy sobre Michael Jackson, introduce un marco de debate muy interesante: el efecto Peter Pan y la imagen de un icono que como muchos adolece la formación necesaria para ser un ejemplo para varias generaciones entre las que se encuentra la mía. Para nosotros era un gran cantante y bailarín que no asumió quien era y lo más importante de donde venía, ese fue el principio de su fin a nivel intelectual y personal. No asumió que era como era por que venía de donde venía, al no aceptarse y entenderse se destruyó. Para los que le idolatraban, fuera de sus capacidades concretas, ha llegado el momento de llenar de basura su memoria pero le ayudaron poco a ser una persona con formación y criterio con los que tomar decisiones correctas. Michael es un ejemplo trágico de la “vanitas” humana.
Los problemas planteados aquí han sido abordados con mucho acierto por blogueros amigos en recientes post. Ellos han puesto el dedo en la llaga de los problemas reales de algunas generaciones de jóvenes. No asumir responsabilidades: siempre la culpa es de otros (padres, profesores, amigos, etc.). Creer que el conocimiento es instantáneo –generación del clic- y no fruto del esfuerzo (Las musas siempre te hacen favores cuando te pillan trabajando).
La clave no está en ser de una generación u otra, sino en la actitud ante la vida y el conocimiento. Si uno tiene ganas de aprender y de conocer siempre evolucionará y esta evolución le llevará al respeto hacia los mayores, por que entenderá lo que cuesta ser una PERSONA con criterio y opinión propia. Comprenderá que el respeto no se impone, se asume como algo propio de la evolución vital.
El conflicto generacional siempre existirá, lo que diferencia las etapas son los criterios y necesidades que sitúan a los grupos. El exceso de protección genera monstruos y parásitos, hoy y ayer. Sólo quien es capaz de entender al otro, lo ama y respeta, pero la convivencia es sobre todo tolerancia, respeto y cesión, sin estas pautas es imposible.
Al hombre debe medírsele por las veces que se levanto y no por las que cayó. Pero levantarse significa luchar con las herramientas propias. Nosotros debemos enseñar el manual de instrucciones y situar los obstáculos, los jóvenes utilizarlas y saltar los muros. Esto sólo se consigue con trabajo, constancia, criterio y ganas de saber.
Algunas premisas son claves: la ignorancia es por definición temeraria, nadie da duros a pesetas y el amor con amor se paga.
Tres frases de grandes pensadores creo que pueden servir de conclusión final:
  • "Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa"Gandhi
  • “Malos esos hombres que necesitan justificaciones morales para ser buenos” Nietzsche
  • "Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres"  Pitágoras


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