miércoles, 6 de enero de 2010

AVATAR 3D, una nueva dimensión para la humanidad


Os escribo este post todavía impactado por la versión en 3D de AVATAR. Yo definitivamente quiero vivir en Pandora y tener un Banshee –patronímico en Na`vi de un dragón decorado cual cometa al viento- propio para disfrutar de tan espléndidos paisajes.

El nombre del magnífico planeta –PANDORA- no está elegido al azar, bien al contrario, esta joya de la naturaleza quiere ser arrasada por el fuego, dando con ella una vuelta al mito clásico: de la primera mujer creada por desvelar Prometeo, desgraciadamente para la humanidad, el secreto del fuego a los hombres.
Quiero también poder pasear por una tierra que se llena de luz a cada paso del hombre y no de destrucción en busca de metales u otras zarandajas, que como desgraciadamente se ha confirmado recientemente en Copenhague, es el futuro que nos espera. Quizás 2154 no esté tan lejos como creemos.
Cuando uno ve esta película no puede por menos que recordar las excavadoras que desgarraban la selva brasileña en la Selva Esmeralda, donde un grupo de indios aborígenes americanos luchaban con cerbatanas contra los buldózeres. Aunque también, hay en la cinta espacio para la esperanza; Yo en una de las escenas finales, he recordado como si fuera un flash back a Tarzán: con la llamada de Eywa, toda las especies de Pandora se ponen en marcha contra la atroz amenaza de esos alienígenas terrícolas que tras destruir su planeta, buscan nuevas sensaciones, al mando de un auténtico Geyper Man: otro recuerdo infantil que me  sobrevino al hilo de la película, este más negativo.
La cultura oriental esta claramente en la base filosófica de esta película, el término utilizado para el pueblo que habita Pandora es Na’vi. En mi opinión su etimología es Nabi, es decir, profeta en hebreo. Sin duda, los Omatycaya nos profetizan el triste final que espera a nuestro planeta, si el único objetivo es desarrollarnos destruyendo los ecosistemas que son nuestra razón de ser como especie.
La simbiosis con la naturaleza de los Na’vi, nos recuerda la filosofía tántrica y la creencia vashraiana del budismo tibetano de los Chakra: esos centros de energía que nos permiten relacionarnos con la Madre Tierra, desde el respeto y la necesidad mutua. Y toda la cultura indigenista y tribal que aún hoy permite a algunas comunidades vivir en armonía con la Naturaleza, entendiéndola y respetándola. Bien es verdad que algunas de estas tribus, afortunadamente “sin civilizar” incurren en el gran pecado de la posmodernidad: fumar, al igual que Sigourney Weaver en la película. Claro, esa ha sido una de las grandes críticas hipócritas a la película, no he leído nada sobre la prohibición de construir máquinas de guerra y bombas de destrucción sistemática. Que tonto soy , fumar mata y las industrias de destrucción crean empleo y esa es la prioridad ahora.
Retomando el tema de los Na’vi, si algo impacta en la película son sus colores intensos, llenos de vida y de fuerza, éstos nos hacen recordar a otros nabis que vestían igual y seguían los mismos rituales, como los clanes de Pandora, y que además pintaban cuadros como el siguiente, cuyos colores identificaréis en cuanto os sentéis en la butaca del cine y que también son un símbolo y un talisman para los Na'vi.


P. Sérusier, El Talismán, 1888
Tomado de:http://www.spanisharts.com/history/del_impres_s.XX/neoimpresionismo/pint_nabi.htm


Os animo a ver este magnífico alegato que es AVATAR y disfrutarlo en tres dimensiones, seguro que no os defraudará.
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