domingo, 29 de marzo de 2009

El arte de comer

Nos plantea el amigo Vicente en su blog un interesante post sobre el color, yo de natural soy algo tendente a la incontinencia en todas sus formas y me he dicho venga pues un poco más de color. En este caso vamos a hablar del color de la comida. Este es otro de mis vicios ineludiblemente vinculado a viajar, por que es importante siempre ver todos los monumentos y los gastronómicos ocupan un lugar destacado. El rojo pasión es lo que te provoca ver unos cangrejos de río de esa tierra incógnita que es Palencia:

Cuando mezclamos los colores los resultados pueden ser increíbles:

Este carpacho de ciervo con foie e ibéricos, muestra esa síntesis, entre los colores cálidos de las carnes y ese amarillo intenso del foie.

Un placer visual que adquiere su mayor nivel al mezclarse en tu paladar. Los clásicos también dan su punto de color al recordarnos a ese amigo del que nos gustan hasta los andares:

Carrillada de Cerdo con un toque de queso fundido. El Hojandre de manitas une composición y color.

Las ensaladas, esto es la mezcla no da a veces preciosos collages, con los verdes productos vegetales, los ocres de de los frutos secos y el blanco tostado del queso de cabra:

Los bosques su frondosidad y sus colores aparecen cuando uno se atreve con la belleza colorista de las setas matizadas por el color intenso de los ibéricos: Revuelto de setas con ibéricos

Una comida nunca puede terminar sin un postre sería como un jardín sin flores y es aquí donde el color explota: Comer y viajar, viajar y comer, una buena combinación que os hará sentiros plenos en todos los sentidos.

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