viernes, 13 de abril de 2012

Retazos lisboetas II: sabores y certezas

Lisboa es una ciudad de sabores y certezas, un enclave que pilota entre elementos que la sitúan en un pasado lleno de historia e historias y también de realidades que se han consolidado como inmutables y permanentes en la idiosincrasia de esta fascinante urbe:
Carteles como este dan sabor y color a la ciudad recordándonos tiempos pretéritos que aún perviven

Pero esta ciudad tiene grandes certezas como la belleza y encanto de barrios como Alfama, que se yerguen en las laderas del Castillo de San Jorge, hablándonos de un pasado de convivencia y tolerancia entre culturas.
Sus calles empedradas nos recuerdan otros tiempos, otras sensaciones que hoy podemos disfrutar


Los carteles de sus calles son una buena muestra de pervivencias casi rurales en una ciudad del siglo XXI
Las cabinas telefónicas recuerdan su buena relación con el inglés, aunque con colores y personalidad propias. 

Locales con sabor salpican los barrios del Chiado, el Barrio Alto y Alfama.
También encontramos tristes certezas que nos sitúan en la más rabiosa e inquietante realidad. Donde una sociedad que basa su éxito en el consumo se ve abocada a una profunda recesión económica. Las vías de expresión mucha veces deben ser alternativas a la norma y denotan un retroceso en el "progreso" conseguido. Hoy leía que Europa ha supuesto una merma en la democracia. La pregunta sería ¿son nuestros representantes elegidos democráticamente los que deciden sobre nuestras condiciones de vida?.

 Sin duda, pasear por estos rincones nos hablan de una ciudad llena de encanto y de personalidad propia que invita al viajero a disfrutar de cada calle y cada plaza. Alfama es así.


Una vez más carteles y esquinas nos acercan a una realidad histórica común, nos hace hace sentirnos muy integrados. Esta es una gran certeza: aunque durante años nos hemos dado la espalda, los peninsulares tenemos un devenir vital común que nos une de forma fraternal.

Y aquí queremos recoger otro gran activo de esta ciudad su cultura popular elevada a patrimonio inmaterial, el fado es Lisboa, es Portugal es un elemento más de esa argamasa que nos une y diferencia de las realidades culturales de otras latitudes.Nosotros cuando oíamos un fado, siempre nos viene a la memoria un grande: Carlos Cano.
Fotos JV y Eugenia
JV
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