domingo, 14 de abril de 2013

Santa Comba de Bande un ejemplo de sincretismo cultural



Rodeada de este bello parque natural de Baixa Limia y Serra do Xurés, donde los sugerentes picos recortan el horizonte con sus curiosas formas, se encuentra una de esas joyas de nuestro patrimonio que nuestros políticos se empeñan en esconder, cuando no abandonar a la suerte de personas como Maribel quien con su esfuerzo y tesón personal conservan iconos de nuestra historia que de otra forma habrían desaparecido.



 Santa Comba de Bande es esta maravilla que pervive en un pueblo abandonado a su suerte y que ni siquiera anuncia que posee en su interior un elemento esencial de nuestra historia. Esta iglesia de origen visigodo, aunque reformada en el año 872 por orden de Alfonso III,  ha sufrido algunas modificaciones posteriores como su actual tejado que no hace honor a la cubierta original pero que al menos ha permitido su conservación.
 La parte posterior muestra de forma clara el juego de volúmenes que se desarrollan en su interior.
 Detalle de la celosía que cierra el ábside posterior, con esos interesantes arcos superpuestos.
 En su interior su bóveda de horno a hiladas rematan unos espacios laterales cuya función es aún discutida, aunque la existencia de un ámbito monástico vinculado a este templo es cada vez más clara.
 En la cabeza, el ara, se combina con unas interesantes pinturas, que rematan la bóveda y la imagen de San Torcuato cuyo sarcófago veremos posteriormente.
 La visión general de la iglesia es sencillamente única y el arco peraltado se encuentra sujeto por dos columnas con mezcla de órdenes de origen romano.

 La iconografía de las pinturas es muy ilustrativa: junto con el tradicional tetramorfos, vemos una peculiar imagen que representa la Trinidad: Dios Padre que acoge en su seno a Jesucristo crucificado y también en la misma imagen vemos la Paloma que representa al Espíritu Santo. Debemos no olvidar que los visigodos son inicialmente arrianos y que a partir del III Concilio de Toledo en 589, éstos se convierten al catolicismo (trinitario). Este paso de Recadero y su pueblo les sirvió de vía integración con los hispano-romanos.

 Este sincretismo entre las diferentes interpretaciones cristianas, también se constata en una síntesis cultural, con este ara dedicada al dios romano Marte.....
 ...o esta curiosa pila bautismal realizada sobre un miliario de época de Trajano

 La solución a la cúpula es cuando menos curiosa, con esas trompas a hiladas que conforman los nervios que se entrecruzan y sustentan este peculiar e interesante espacio.
 Destacamos aquí el mármol negro de los fustes con capiteles de tipología romano provincial y el gran arco toral de herradura que separa el abside del espacio central. Encima de la bóveda del ábside había una pequeña cámara a la que sólo se podía acceder por una ventana interior existente en el muro de la nave oriental, lo que será muy habitual en la arquitectura asturiana posterior.
 La iconografía del firmamento: con ese cielo estrellado bicolor, se completa con esta representación del Sol y la Luna que aparece representada con forma antropomorfa.
Este otro ara dedicada a Júpiter resulta también muy interesante.....
...y para concluir el sarcófago de San Torcuato, cuyos restos al igual que los de otros santos tuvieron un complejo y tortuoso itinerario.
Fotos JV y Eugenia
JV
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