jueves, 14 de mayo de 2009

Sexualidad, pecado o políticas pronatalistas en el Románico

La historia nos muestra muchas veces espacios sorprendentes que permiten interpretaciones diversas que deben abordarse desde el debate crítico de las diferentes posiciones, todas respetables, pero que nos sitúan ante la disyuntiva de abordar contenidos controvertidos para comprender en toda su dimensión las realidades históricas. Muchas veces, algunos temas, se han ignorado para evitar romper los clichés dogmáticos que más se ajustan a visiones estereotipadas que distorsionan y sirven de excusa para planteamientos que niegan la pluralidad de la ciencia con apelaciones a libertades que niegan la discrepancia y las opiniones distintas a la propia (entendida como verdad única que evita el enriquecedora diversidad).

Debo reconocer que también recientemente, la incredulidad y sorpresa de algún compañero ante esta realidad de nuestra historia del Arte me hizo plantear la necesidad de abordar un tema delicado y sensible desde la óptica docente, pero apasionante en cuanto historiador que durante muchos años ha tenido que reivindicar la Edad Media, como un período con una riqueza que en nada tiene que envidiar, a otros momentos de nuestro pasado mucho más claros y supuestamente más relevantes para entender la Civilización Occidental.

Hace ya algunos años un gran amigo, escribió un artículo sobre el que discutimos intensamente:

o La Iglesia contra la carne: el programa contra la lujuria esculpido en la iglesia de Cervatos

§ Francisco Javier Pérez Carrasco

§ Historia 16, ISSN 0210-6353, Nº 196, 1992, Págs. 55-66

(Otros trabajos sobre el particular en http://dialnet.unirioja.es/servlet/extaut?codigo=267702)

Javier planteaba una de las hipótesis que podemos observar en el video que os propongo que veáis.

El planteamiento es controvertido, ya que si asumimos que la escultura románica: es una Biblia en piedra - esto es una vía de enseñanza y aprendizaje para una sociedad analfabeta e inculta que necesita de un referente visual para entender los misterios de la vida y la religión- las imágenes de Cervatos y de otras iglesias románicas resultan cuando menos sorprendentes, por aquello que teóricamente pretendían que aprendieran los discentes campesinos. El análisis más aceptado es que se trata de mostrar el pecado y la locura vinculada a él (órganos exagerados, gestos de desesperación, actitudes contranatura). Esta explicación es válida siempre que estas aparezcan en el exterior. Sin embargo, la cuestión es más compleja cuando aparecen en el Altar Mayor. Es un hecho asumido por los historiadores que las iglesias románicas responden a un programa iconográfico, diseñado y pensado, donde la iconografía cumple una labor de adoctrinamiento. Cada elemento responde a un programa de representación teológica: el cielo, la tierra, la iglesia, los fieles, cada uno con su función y cumpliendo las obligaciones que lo son propias.

Estas evidencias en canecillos y capiteles, nos obligan a otros análisis: Se documentan necesidades poblacionales estimuladas desde el poder, a fin de humanizar el paisaje. Se intenta dotar a la sociedad de una potencialidad que permita organizar el espacio desde las nuevas necesidades que implican la implantación del sistema feudal. La propiedad de tierras sin hombres, es inútil, se necesitan productores que generen renta explotando esas tierras y las emigraciones masivas norte-sur, aunque defendidas por algunos, tienen poca consistencia científica. Se consigue un aumento de población claramente contrastado que no responden a movimientos de población masivos, sino a una reorganización de los preexistentes quizás potenciando la natalidad, porqué no.

Otro enfoque posible es el de una sociedad abierta, alejada de esos tópicos tan manidos de oscuridad, cerrazón e ignorancia, que produjo lo que algunos autores han calificado como una auténtica revolución en las relaciones humanas, en el pensamiento, en la construcción y en las transformaciones que posibilitaron épocas con mejor prensa (léase Renacimiento por poner un ejemplo). Un período donde lejos de la opresión griega y romana sobre la mujer, ésta alcanzó cotas de protagonismo que ha generado una amplia bibliografía con alguna aportación que lleva mi firma:

· Matellanes Merchán, José Vicente. "La mujer, sujeto socio-productivo de la época feudal: la mujer en la Orden de Santiago" Actas del Congreso internacional Historia a Debate, 1993.

En definitiva, este vídeo y este post pretenden ver el arte desde nuevas perspectivas, siempre como reflejo de una sociedad en este caso la medieval tan injustamente maltratada, por tópicos, que muchas veces creemos superados, pero que la realidad tozuda de algunos libros de texto nos obliga a tener que aclarar. Serviría aquí como tanta veces la frase de un gran hombre quien dijo: “malos tiempos aquellos en los que hay que seguir luchando por defender las evidencias”.

Publicar un comentario