sábado, 27 de junio de 2009

Umberto Eco: "La Misteriosa llama de la reina Loana"

He elegido este libro para hablaros de uno de mis autores más queridos. El motivo no es otro que ha sido el último que leí de él y sin ser mi obra preferida, no es menos cierto que en este trabajo Eco, se muestra como ese escritor capaz de elaborar un tratado desde un hecho trivial. El argumento no es otro que un hombre que tras un accidente intenta recordar esa referencia vital, que resulta clave en el devenir personal, la infancia. Es en ella donde vivimos sensaciones que nos harán ser lo que somos en la edad adulta. Eco rescata aquí todo un pasado histórico y personal relacionado con la Italia previa a la 2ª Guerra Mundial, y como este hecho marcará el tránsito vital de su protagonista principal Yambo, quien buscando en el desván se encontrará a si mismo.
Umberto Eco muestra en esta obra, como en otras, que el pasado explica el presente y nos indica cuales pueden ser las líneas de nuestro futuro. Muchas veces, como en el "Péndulo de Foucault", nos enseña que el camino se puede abordar desde diferentes perspectivas: la científica de Casaubon, la pseudo histórico-mediática de Belbo o la religiosa que esta representada por Diotavelli. Cuestiona de forma mordaz a autores que se pasan el día descubriendo misteriosos datos sobre temas como el Temple sin ningún rigor. La siguiente frase del Péndulo página 259, es un buen ejemplo:" Pues bien, coja usted la altura del pyramidion, multiplíquela por la altura de toda la pirámide (la de Keops), multiplíquelo todo por diez a la quinta potencia y tendrá la longitud de la circunferencia ecuatorial. Eso no es todo, si coge el perímetro de la base y lo multiplica por veinticuatro al cubo dividido por dos, obtiene el radio medio de la Tierra."
También hurga en las grandes verdades, pág 188:
"-¿Pero entonces esta historia continua hasta el infinito?
-Así es. Ahí esta la astucia de los Señores.
-Pero, ¿que quieren que sepa la gente?
-Que hay un secreto. Si no, para qué vivir, si todo es tal como aparece.
-¿Y cuál es el secreto?
-Lo que las religiones reveladas no han sabido decir: El secreto está más allá."
A veces nuestro autor ha tenido veleidades que nos han hecho perdernos buscando El Punto Fijo. "La Isla del Día de antes" me resulto compleja y farragosa pese a que la idea parecía sugerente.
Lo medieval es siempre revelador y es aquí donde Eco se muestra con todo su esplendor: "Baudolino" es una novela grande que muestra a esos invisibles de la historia, aunque son los verdaderos protagonistas de ella. Hace años nos decían, "es que vosotros sólo contáis campesinos" , claro la historia debía ser la narración de hechos ejemplares de grandes hombres debidamente encuadrados en sus fechas, pero no la historia la hacen esos hombres y mujeres que luchan cada día consiguiendo pequeñas pero heroicas victorias en el vagar de su subsistencia vital. Es así, como la historia de Federico Barbarroja, nos llega a través de la verborrea de un pequeño campesino, fantasioso y embustero.
No podría terminar la selección sin esa novela, tan vulgarizada: "El nombre de la Rosa", alguna vez oí que era una magnífica obra de detectives: ¡¡cuanta temeridad¡¡. Para mi fue una revelación. Su rigor histórico, la belleza del uso del latín, su profundidad en el análisis de la filosofía medieval unido a una bella historia de amor que le da nombre, mostrándonos esa historia de los otros con un homenaje laberíntico a uno de los grandes, que como no, amaba los libros.
Este amor a ese gesto de sujetar entre las manos un pedazo de papel encuadernado e impreso, es lo que me ha llevado a este post, tras leer hace unos días que la última obra de uno de mis más admirados los defendía con vehemencia, como siempre:
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