martes, 10 de noviembre de 2009

Un paseo muy "romántico" por Madrid.

Este pasado fin de semana hemos estado por los madriles, haciendo de turistas, en nuestra magnífica ciudad, disfrutando de algunas de las exposiciones que la hacen aún más atractiva.

En este agradable paseo hemos descubierto una muestra que el CaixaForum dedica a Palladio, donde se pueden admirar una magnífica colección de maquetas que os animo a visitar. La posibilidad de analizar los edificios de forma integral, nos muestra la grandeza de este autor, que supuso la transición entre el último renacimiento y el primer barroco. Para conocer este autor en profundidad resultan muy interesantes los post que recientemente ha puesto Vicente en su blog:

Podemos disfrutar de los interiores como nunca los podremos disfrutar en la obra original, ya que las maquetas nos permiten un perspectiva y una captación del espacio interior realmente únicas:


La parte más romántica ha empezado con Friedrich en la exposición que la Fundación Juan March dedica a sus dibujos:






En esta las sensaciones han sido contradictorias, esperábamos algo más y si bien los dibujos muestran su capacidad técnica, como dice nuestra Ana, lo cierto es que está más pensada para expertos en dibujo. Para alguien que busque aquí un atisbo de las espectaculares obras de este autor, la desilusión será importante.

Sin embargo la mañana otoñal, ventosa y algo desapacible nos guarda alguna sorpresa en el paseo, de esta forma descubrimos algunos edificios de sabor neomudejar. Estos nos retrotraen a esa idea romántica de nuestro siglo XIX, donde muchos viajeros extranjeros despertaron el interés por lo andaluz, como simbolo de ese devenir agónico de un país que lo fue todo y cuyas ruinas inspiraron esta idea tan peculiar de lo español. En palabras de Lleó: 
"¿Que busca el viajero romántico... en España? El hombre romántico no mira al mundo desde una posición ética, como el de la Ilustración, sino desde una visión estética. El mundo va a ser juzgado, no ya en la medida en que siga los principios de la Razón, sino en la medida en que conmueva el alma. Y para el alma europea, la propia "diferencia" de España, es decir todo aquello que nos había mantenido marginados durante el siglo XVIII, va a convertirse en fuente de exquisitas o atroces emociones"
Pero es más  "podría deducirse fácilmente la preferencia romántica por Andalucía, porque es la región española más diferente de Europa, la más africana, paisajística y culturalmente, por distancia y persistencia del pasado árabe, la mas excepcional , la más imprevisible, la más pintoresca"
Vid: http://hispanismo.cervantes.es/documentos/rodriguez.pdf

Este edificio muy cerca de la plaza del Marques de Salamanca nos habla de ese gusto romántico de nuestro siglo XIX, por lo andaluz:




"Formalmente, el neomudéjar se puede definir como un intento de los tantos que hubo en esos años, de hallar, en un momento de imaginada decadencia arquitectónica, un estilo nacional. Una búsqueda que coincide con los efectos y resultados de los procesos de cambio auspiciados por el exilio de Isabel II e inicio del Sexenio revolucionario (1868-1874) en el que se suceden un gobierno provisional, una monarquía democrática, una república federal unitaria y finalmente una restauración de la dinastía derribada; pero también por los efectos del auge de nacionalismos como el alemán y el italiano y el inicio del descubrimiento y valoración del pasado arqueológico e histórico del país. Así para el caso que nos ocupa merece destacar la reivindicación que Amador de los Ríos hará, tras sus estudios, del mudéjar como estilo y arte propiamente hispánico". Muchos técnicos y arquitectos "vieron en el mudéjar, el resultado artístico de la mezcla de cristianos y musulmanes, que concitaron una idea de unidad del solar hispánico en época medieval que se presuponía podía ser recuperada en el último cuarto del siglo XIX como un estilo artístico puramente nacional y español" (Vid. http://www.ub.es/geocrit/b3w-839.htm).

Estas huellas neomudejares son palpables en edificios como la antigua Prisión de Torrijos, donde un Miguel Hernández encarcelado, escribió en 1939,  sus "Nanas de la Cebolla". Hoy este edificio, es un hogar de ancianos vinculado a la Fundación de Doña Fausta Elorz:








Fotos JV.
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