miércoles, 8 de julio de 2009

"Los silencios del Dr. Murke" y otras obras de Heinrich Böll

Es lo que tiene el verano, se habla de cosas que llevaban tiempo en el baúl de la memoria. Estas platicas te llevan arecuperar autores que marcaron etapas de tu vida, como Heinrich Böll. De él recuerdo días de reflexión y compromiso, con obras como "Opiniones de un Payaso" que me impactaron por su carga de negación de una verdad única y revelada a través de un hombre profundamente desencantado, pese a su juventud, que perteneció a esa generación, que os comentaba el otro día al hablar de The Reader: un grupo de hombres y mujeres que tuvieron que soportar en Alemania, las consecuencias del horror nazi. Cada uno lo hizo a su manera y Böll indago en las causas del desastre: una sociedad tremendamente conservadora y clerical que penó duramente por sus errores. Su obra "Acto de Servicio": con su mensaje antimilitarista, fruto de su participación directa en la 2ª Guerra Mundial, me llegó en un momento de lucha por acabar con el Servicio Militar en nuestro país, que aunque fue un logro, costó mucho sufrimiento.
Luego llegaron otras obras que diseccionan desde una mordaz y fina ironía, esa sociedad alemana que el autor quería entender para comprender por qué se llego, a esa suerte de locura colectiva que fue el III Reich. Su obra "Y no dijo ni una palabra" o la que os propongo hoy, nos habla de una sociedad rota donde una familia queda marcada sine die por una Navidad que no se pudo celebrar o donde un serial radiofónico debe modificar la palabra Dios por la de Ser Supremo que veneramos. En su obras aparecen personajes sin rumbo que encuentran su vocación como figurantes de entierros o coleccionistas de silencios. El elemento antimilitarista y prohumanizador es una constante es sus libros: "Franz, en cambio, fue soldado. Pero se le encargó la custodia de prisioneros, con lo cual también tuvo la oportunidad de hacerse antipático a sus jefes pues trataba como a personas a los rusos y a los polacos".
A Heinrich Böll, le interesaban oficios donde fuera conveniente la meditación, una obligación y el ocio, interesante profesión aunque, sin duda, escasa.
En fin este consejo vacacional me retrotrae a tiempos de literatura de compromiso, a textos que te llevan a la reflexión, no puedo decir sino gracias por hacerme recordar. Yo os recomiendo que leáis a este autor, no será divertido pero si muy clarificador. Otros comentarios que pueden resultar interesantes en:

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